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La importancia de la postura

Más allá de, como se ha comentado en otros artículos precedentes desde el área de Fisioterapia, hacer ejercicio todos los días en la medida de las posibilidades de cada persona en la tercera edad, es importante tener en cuenta que las posturas que se adquieren en todas las situaciones, juegan un papel fundamental en el estado físico de las personas. Es fundamental mantener una buena higiene postural permanentemente.

Como recordatorio vamos a repasar algunas de las formas correctas de proceder en determinados momentos:

  • Sentados: es fundamental contar con una silla con una buena base de asiento, que permita que el reparto de cargas se reparta por todo el muslo; a veces hay sillas o sillones con un asiento demasiado corto, que no recoge bien los muslos y eso hace que en las zonas donde se apoya, se cargue una cantidad de peso excesiva. Como en todos los casos, más allá del dolor puntual que esto puede ocasionar si se hace de una manera puntual, hay que tener en cuenta que si es algo que se repite de manera continuada, puede ser causa de dolores de espalda más continuados. Además hay que tener en cuenta el disponer de un buen respaldo. Hay que apoyar bien la espalda en el respaldo, que además, dependiendo de la curvatura que presente la espalda de cada persona, deberá tener unas características determinadas. Aunque en muchas sillas no lo suele haber, es importante también la presencia de un respaldo que permita apoyar el cuello para ayudar también a un buen posicionamiento cervical.

 

  • Al caminar: es importante también mantener una buena postura durante la bipedestación. Llevar la mirada al frente, tratar de no cargar (en la medida de lo posible) el peso más a un lado que al otro y mantener el tronco lo más erguido que se pueda. Para ello, como imagen que puede ayudar, nos podemos imaginar que hay un hilo que tira hacia el techo y nos hace mantener la postura erguida. Al igual que se comentaba en el apartado de sentado, la curvatura, fisiológica o no, que tenga cada persona, influye mucho en nuestra postura. No obstante, esa no debe ser razón para no fijarnos en tratar de mantener una postura erguida dentro de las posibilidades. Para tratar de ayudar también al mantenimiento de esta postura, se pueden dedicar unos minutos al día a situarse frente a un espejo de cuerpo entero, tratando de corregir la postura frente al mismo, ya que hay ocasiones en las que pensamos que vamos rectos pero esto no es así. El estímulo visual es un factor importante que puede ayudar al mantenimiento de una mejor postura y a integrar la misma en el resto de actividades paulatinamente (sin necesidad de mirarse en él).

 

  • Las posiciones tumbado: una importante cantidad de horas del día las pasamos tumbados. Es importante conocer cuáles son las mejores posturas para descansar, en las que la posición del cuerpo es la mejor. En líneas generales hablamos de tres posturas; boca arriba, de lado y boca abajo. La tercera de ellas es la peor posición para dormir, ya que va a obligar a mantener durante el sueño la cabeza girada hacia un lado u otro, con la consiguiente alteración de la postura que ello provoca (un giro permanente del cuello que va a generar alteraciones a nivel muscular y óseo, pudiendo ser causa de dolores cervicales). La posición en la que el cuerpo se mantiene en una mejor alineación es boca arriba, ya que las estructuras se encuentran más relajadas. En esta postura es importante utilizar una almohada no demasiado alta ni demasiado baja (la primera va a provocar una flexión continuada en la cervical y la segunda una extensión). Para ello, lo ideal es emplear una almohada de altura media que haga que la cervical se encuentre en posición neutra o bien emplear una almohada ergonómica que cumpla la misma finalidad. La tercera posición (de lado) también es buena postura siempre y cuando se respete también la alineación del cuello respeto del resto de la columna (si se emplea una almohada demasiado alta el cuello quedará inclinado hacia el lado contrario del que estamos tumbados y si es demasiado baja pasará lo contrario). También es bueno emplear almohadas ergonómicas que permitan una alineación correcta de la cervical respecto del resto del tronco. Además es bueno, en las tres posturas, emplear una segunda almohada que, en el caso de la postura boca abajo, se colocará bajo el abdomen, para evitar la posición de hiperextensión de la lumbar, en el caso de boca arriba se colocará bajo las rodillas para favorecer la semiflexión de las articulaciones de los miembros inferiores (las articulaciones se encuentran más relajadas en posiciones de semiflexión) y de lado se colocara, con las caderas y rodillas flexionadas, entre las dos piernas, favoreciendo la alineación de las mismas respecto a la columna y manteniendo también una posición de semiflexión de las articulaciones de los miembros inferiores.

Siguiendo estos sencillos consejos en posturas y acciones que realizamos todos los días, podemos ayudar a aliviar determinados dolores de origen musculoesquelético.

 

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia Centro de Día para Mayores