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HTA. Factor de riesgo cardiovascular

 

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La hipertensión es un factor de riesgo cardiovascular porque supone una mayor resistencia para el corazón, que responde aumentando su masa muscular (hipertrofia ventricular izquierda) para hacer frente a ese sobre esfuerzo. Este incremento de la masa muscular acaba siendo perjudicial porque no viene acompañado de un aumento equivalente del riego sanguíneo y puede producir insuficiencia coronaria y angina de pecho. Además, el músculo cardíaco se vuelve más irritable y se producen más arritmias.

Los riesgos asociados a la hipertensión, además de los cardiológicos anteriormente citados, son múltiples: propicia la acumulación de colesterol en las arterias y los fenómenos de trombosis ,provocar aneurismas o roturas aórticas, infartos o hemorragias cerebrales, insuficiencia renal, alteraciones en la retina y pérdida de visión, impotencia en varones.

No cabe duda que la hipertensión arterial es una patología que hay que prevenir y, una vez instaurada, tratar de forma adecuada para lograr un buen control y evitar las complicaciones.

EL MEJOR TRATAMIENTO: PREVENCION

Es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable:

  • No fumes. El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. Dejar de fumar tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión.
  • Cuidado con el alcohol. El consumo moderado de alcohol (un vaso de vino al día en las comidas) puede ser beneficioso, pero si es excesivo provoca el incremento de la presión arterial y otras alteraciones perjudiciales el corazón y otros órganos.
  • Controla tu peso. El sobrepeso es una causa de hipertensión. Rebajarlo reduce la presión arterial y disminuye el riesgo cardiovascular y de diabetes.
  • Realiza ejercicio de forma regular consigue bajar las cifras de presión arterial. Además, aumenta la masa muscular y la capacidad de esfuerzo, ayuda a controlar el peso y logra disminuir el riesgo cardiovascular.

DISMINUYE EL CONSUMO DE SAL

Controla la cantidad de sal que añades a las comidas, sustitúyela  por especias/condimentos.

Disminuye los alimentos que llevan la sal “oculta”:

  • Aperitivos salados: patatas fritas, gusanitos, aperitivos de maíz.
  • Conservas de pescado: atún, salmón, mejillones en escabeche. Elige, siempre que sea posible, la opción “bajo en sal”
  • Frutos secos: sobre todo los fritos y con sal añadida como ocurre con los cacahuetes, pipas, almendras
  • Fiambres: chorizo, salchichón, jamón cocido, fuet.
  • Bebidas isotónicas
  • Verduras/legumbres cocidas. Antes de usarlas, tirar el agua en la que vienen conservadas y lavarlas bien.
  • Encurtidos: pepinillos, aceitunas aliñadas
  • Ahumados: carnes o pescados
  • Mantequilla
  • Comida precocinada que se comercializan listas para calentar (pizzas, croquetas, platos preparados, verduras preparadas). Hamburguesas, salchichas.
  • Pan y sobre todo el pan de molde: si la opción de pan bajo en sal no es de vuestro gusto, al menos, disminuir la cantidad diaria de pan

Leed  siempre las etiquetas de los alimentos preparados que consumís. El consumo de sal diario debe ser menor de 5g.

Si las medidas dietéticas no han sido suficientes, tu médico te prescribirá un tratamiento farmacológico. ¡Recuerda! El iniciar un tratamiento con fármacos no significa que puedes incrementar el consumo diario de sal. Son medidas complementarias.

No olvidéis tomar la medicación a las horas señaladas por vuestro médico y que unas cifras tensionales dentro del rango de la normalidad no significan que la hipertensión “se haya curado” y que se pueda abandonar el tratamiento.

El paladar se educa así que a todos, hipertensos ya diagnosticados, o no, os aconsejo una disminución progresiva de la sal en vuestra dieta.

HIPERTENSION EN ANCIANOS

Como la presión arterial sistólica se eleva con la edad, se ha considerado durante mucho tiempo que es normal que en edades avanzadas se tenga la presión elevada. Actualmente se conoce que las cifras de presión arterial se recomienda que deben de mantenerse dentro de rangos normales a todas las edades para disminuir el riesgo de complicaciones cardiovasculares, sin embargo en pacientes más ancianos podemos tener una presión hasta 150 mmHg, valorándose individualmente.

Fuente: Fundación Española del Corazón

Dra. Lucía Gil Sánchez. – Médico de Centro de Día para Mayores Idealia

 

Factores de riesgo cardiovacular y su relación con el deterioro cognitivo.

En las últimas décadas numerosas investigaciones sugieren que los factores de riesgo cardiovascular (FRCV) tales como, la hipertensión arterial, la diabetes y el tabaco, entre otros, contribuyen a precipitar, agravar y empeorar el pronótico de las demencias. El control de los FRCV, se ha convertido en el foco de atención, tanto desde el punto de vista preventivo como terapéutico, en los casos de deterioro cognitivo ya que “lo que resulta bueno para el corazón, también es bueno para el cerebro”.

¿QUÉ ES UN FACTOR DE RIESGO CARDIOVASCULAR?

Un factor de riesgo cardiovascular (FRCV) es una característica biológica o un hábito o estilo de vida que aumenta la probabilidad de padecer o de morir a causa de una enfermedad cardiovascular (infartos cardiacos, ictus) en aquellos individuos que lo presentan.

Precisamente, al tratarse de una probabilidad, la ausencia de los factores de riesgo no excluye la posibilidad de desarrollar una ECV en el futuro, y la presencia de ellos tampoco implica necesariamente su aparición.

TIPOS DE FACTORES DE RIESGO CARDIOVASCULAR

Existen factores de riesgo no modificables que no podemos controlar

  • Edad: el riesgo aumenta a partir de los 55 años en varones y los 65 años en la mujer
  • Sexo: mayor riesgo en varones
  • Factores genéticos/historia familiar: enfermedades cardiovascular prematura en familiares de primer grado

Aunque no hay una evidencia definitiva de su papel etiológico (podrían tener un papel de marcador intermedio siendo un factor de riesgo más distal en la cadena patogénica), se han considerado:

  • Los factores protrombóticos (fibrinógeno),
  • Inflamatorios (proteína C reactiva)
  • Homocisteína y
  • Lipoproteina a elevada

Los de mayor interés son los factores de riesgo modificables, ya que en ellos cabe actuar de forma preventiva y son los que tienen una asociación más fuerte con la enfermedad cardiovascular, siendo muy frecuentes en la población.

  • Hipertensión arterial
  • Tabaquismo
  • Hipercolesterolemia
  • Diabetes mellitus
  • Sobrepeso/obesidad (particularmente la obesidad abdominal o visceral)
  • Inactividad física.

Actualmente se concede gran importancia a los factores psicosociales, como el bajo nivel socioeconómico, el aislamiento social, la depresión u hostilidad y el estrés laboral o familiar; además de asociarse a un mayor riesgo cardiovascular, estos factores empeoran el pronóstico de los pacientes con cardiopatía isquémica establecida y dificultan significativamente el control de los factores de riesgo clásicos.

También se describen ciertas enfermedades que aumentan el riesgo de padecer eventos cardiovasculares como son la gripe o enfermedades reumatológicas como el lupus eritematoso sistémico.

En próximas publicaciones iremos desarrollando cada uno de estos FRCV para que cambiando hábitos y mejorando nuestro estilo de vida podamos prevenir los eventos cardiovasculares tanto cerebrales como cardiacos.