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Valoración de fisioterapia de un paciente en un centro de día

Continuando con el anterior artículo en el que se hacía referencia al test de Tinetti, usado en el Centro de Idealia para valorar la marcha y el equilibrio de nuestros usuarios, queremos continuar especificando qué aspectos valoramos fundamentalmente desde este Departamento en la evaluación de Fisioterapia, que se hace al ingresar un usuario en el Centro y cada seis meses:

Para comenzar, y pese a no formar parte de la valoración de Fisioterapia propiamente dicha, es importante conocer los antecedentes médicos que tiene el usuario en cuestión, si es que se trata de un nuevo ingreso, o recabar, para la realización de un informe de seguimiento, los aspectos médicos que hayan ido pudiendo surgir desde la última valoración (no obstante, y pese a que la realización de estas valoraciones de seguimiento se hace cada seis meses, la valoración fisioterápica y de los demás departamentos del Centro se hace de una manera continua, por tanto se trata únicamente de dejar reflejada una circunstancia que, desde el momento en que se ha producido, ya consta en el conocimiento de todos los profesionales del Centro.

  • Para comenzar con la valoración de Fisioterapia propiamente dicha se realiza una exploración de la movilidad de miembros superiores, inferiores, cervical y dorso. En ella se valora la movilidad activa de las estructuras así como si, existiendo limitación de tipo activo, de forma pasiva o activa / asistida se puede lograr una mayor cantidad de movimiento, tratando de establecer las causas osteomusculares que pueden estar provocando ese déficit de movilidad. También dentro del capítulo de la movilidad se observa si hay alteraciones de la coordinación, de la lateralidad derecha / izquierda, al cruzar la línea media, etc.
  • Valoración de la fuerza muscular: se realiza una exploración, en principio por grupos musculares, de la capacidad de realización de movimiento contra la fuerza de la gravedad, contra resistencia moderada o máxima o en un plano de deslizamiento. La resistencia, si procede, es aplicada por el terapeuta que realiza la prueba, diferenciando lo que es movimiento contra una máxima resistencia realizada por el terapeuta o movimiento contra una resistencia algo menor (que se considera resistencia moderada). Para poder solicitar movimiento contra resistencia es imprescindible que la persona al menos realice dicho arco de recorrido contra la fuerza de la gravedad. Para valorar el movimiento contra gravedad se puede hacer en posición sentado sin ningún tipo de ayuda por parte del terapeuta ni la existencia de ningún plano de deslizamiento (por ejemplo una mesa) que facilite la actividad. El movimiento en un plano de deslizamiento se realiza en una posición en la que no exista la fuerza de la gravedad (movimiento realizado en un plano paralelo al suelo y con un plano de deslizamiento – por ejemplo una mesa -). Si no puede realizar el movimiento solicitado ni siquiera en un plano de deslizamiento, se debe observar si en la musculatura en la que se solicita el mismo, se produce al menos contracción muscular. La graduación, una vez tenido en cuenta todo esto oscila entre un grado 5 (máxima resistencia), grado 4 (resistencia moderada), grado 3 (movimiento contra la fuerza de la gravedad), grado 2 (movimiento en un plano de deslizamiento) y grado 1 (no existe movimiento activo pero sí se observa contracción en la musculatura solicitada). Dentro de estas graduaciones existen grados intermedios (3+, 4-, 4+, 5-, etc). Por ejemplo una persona que realiza un movimiento contra máxima resistencia pero no llega a superar la mitad del recorrido activo bajo esa máxima resistencia, obtendría un grado 4+, si ese movimiento contra máxima resistencia supera más de la mitad del recorrido activo existente, se graduaría como un 5-, y así con todas las graduaciones indicadas.
  • Valoración de la marcha y de las reacciones de equilibrio: para la valoración de estos aspectos se emplea fundamentalmente el test de Tinetti (consultar el artículo sobre el mismo publicado recientemente). Asimismo, también se tienen en cuenta factores como qué tipo de ayuda precisa para caminar (bastón, dos bastones, andador, asistencia por parte de una persona, de dos, etc). También hay que tener en cuenta si existen caídas frecuentes o han existido las mismas recientemente y tratar de determinar por qué se han producido (si se trata de una alteración de las reacciones de equilibrio, si es por realizar una marcha no levantando los pies bien del suelo, si precisa de una asistencia que hasta ese momento no se le ha estado ofreciendo, etc) y a partir de ahí se dan las recomendaciones necesarias para favorecer la seguridad en la marcha de esa persona y se ponen en marcha actividades en el Centro cuyo objetivo es favorecer una mayor seguridad en dicho patrón de deambulación o entrenar ciertos aspectos relacionados con su patrón de marcha.
  • Una vez tenidos en cuenta todos los aspectos indicados anteriormente, se trazan unos objetivos relacionados con lo obtenido para trabajarlos durante los siguientes seis meses, que pueden ir desde tratar de mejorar ciertos aspectos de la marcha como se ha indicado antes, mantenimiento de sus capacidades físicas, etc. Asimismo se elabora un plan de tratamiento específico para el usuario en cuestión.
  • Finalmente, otro apartado importante es el de realizar un seguimiento de la evolución, siempre y cuando se trate de un usuario ya valorado con anterioridad, para tratar de observar qué cambios se han producido en todos los aspectos valorados en la evaluación, si ha habido mejorías, empeoramientos, si se han cumplido los objetivos propuestos y si es necesario dar alguna recomendación específica a familiares, cuidadores, etc.

 

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia Centro de Día para Mayores

El test de Tinetti

Desde el Departamento de Fisioterapia de Idealia empleamos este test como herramienta para medir las principales alteraciones en la marcha y el equilibrio que pueden presentar nuestros usuarios.

El test está dividido en dos partes; en una se evalúan aspectos relacionados con el equilibrio y la otra es específica de marcha. Se trata de un test corto (se precisan tan solo unos minutos para llevarlo a cabo) lo que significa, sobre todo en lo referido a la marcha, que mediante el mismo conseguimos medir los aspectos más evidentes que, en una marcha de poca duración y por superficies regulares, pueden suponer un riesgo de caída muy evidente en el mayor (aspectos como dudas a la hora de iniciar la marcha, no levantar bien los pies del suelo, pasos demasiado cortos, pasos iguales y contínuos, oscilación de tronco al caminar, desviaciones en la trayectoria o aumento de la base de sustentación mientras deambula). En la realización de esta parte del test se permite la utilización de bastones o muletas si es que el mayor los usa habitualmente en sus desplazamientos.

En cuanto a la parte correspondiente al equilibrio propiamente dicha (no la única, ya que al medir la marcha también se pueden obtener alteraciones que afectan sobre todo al equilibrio dinámico), se valoran aspectos como la posición que presenta el mayor cuando está sentado, si es capaz de ponerse en pie por sí solo o precisa de ayudarse cogiéndose a la silla o directamente la puesta en pie es asistida por parte de una o más personas, así como para sentarse, si una vez en pie mantiene la postura estable o precisa de apoyos, si aumenta la base de sustentación en bipedestación estática, si el equilibrio anteroposterior es estable con ojos abiertos y cerrados y cómo es de estable la realización de giros.

El test puntúa sobre un valor máximo de 28 puntos de los cuales 16 corresponden a aspectos relacionados con el equilibrio y 12 propiamente a la deambulación. Se estima que puntuaciones inferiores a 19 suponen un alto riesgo de caída y las que son superiores a 19 que el riesgo de caída es menor. No obstante siempre es importante tener en cuenta para determinar el riesgo de caída o qué grado puede llegar a tener el mismo, en qué partes del test aparece la pérdida de puntos. Del mismo modo, este test, como se ha indicado, es una prueba sencilla para determinar de forma más o menos rápida el riesgo que presenta la persona, pero siempre se debe realizar un seguimiento, si es posible, de las capacidades en deambulación del sujeto en cuestión (aparición de fatiga en deambulación en función de lo que camine, alteración de la marcha en espacios exteriores o con irregularidades) para determinar el riesgo de caída real y dar las indicaciones pertinentes más adecuadas a cada persona para tratar de evitar la aparición de las mismas.

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia Centro de Día para Mayores

La importancia de un buen equilibrio.

La importancia de un buen equilibrio en nuestra salud.
La importancia de un buen equilibrio en nuestra salud.

Indudablemente el desarrollo en el campo de la medicina que ha sido beneficioso para la humanidad; avances en los métodos diagnósticos, en técnicas quirúrgicas, en vacunas, en los tratamiento farmacológicos.

El desarrollo de los fármacos ha sido muy importante y rápido, llegando a hacer que enfermedades con alta mortalidad, por ejemplo el sida, se hayan convertido en enfermedades crónicas; el cáncer se cura con la quimioterapia y el tratamiento para el deterioro cognitivo hace que se ralentice la evolución de la enfermedad.

Pero al mismo tiempo, los fármacos traen consigo el desarrollo de una lista casi interminable de efectos secundarios: cambios en la visión, mareos, somnolencia, alteraciones en el grado de alerta y alteraciones temporales o permanentes en el equilibrio entre muchos otros.

Hablemos en esta ocasión del equilibrio. Tener un buen equilibrio mejora la confianza, potencia la independencia y previene caídas.

Los fármacos que con mayor frecuencia afectan al sentido del equilibrio son:

  • Ansiolíticos, usado para los estados de ansiedad.
  • Antihistamínicos (fármacos indicados para el tratamiento de las alergias).
  • Fármacos usados para patologías cardiacas.
  • Analgésicos.
  • Fármacos para el tratamiento del insomnio.

A veces, el problema no es solamente un fármaco sino la combinación de varios de ellos que potencia los efectos secundarios.

Los ancianos son especialmente vulnerables a los efectos secundarios ya que el sistema enzimático hepático encargado de su metabolismo se enlentece con el tiempo.

Es importante que, de forma periódica, se revisen los tratamientos crónicos, evaluando fármacos que han dejado de ser eficaces o que pueden administrarse en dosis menores.

Existen actividades que pueden ayudar a mejorar el equilibrio como son:

  • Caminar, montar en bicicleta, subir escaleras
  • Ejercicios de estiramiento de músculos encargados de mantener la postura
  • Yoga
  • Tai chi

Y ¿cómo podemos potenciar el equilibrio en personas con algún tipo de limitación en la movilidad?

En la próxima publicación de nuestro blog, el Fisioterapeuta de Idealia  explicará cómo mejorar el equilibrio en personas con movilidad reducida.

Fuente: HARVARD HEALTH PUBLICATIONS

How medications can affect your balance

Easy ways to improve your balance