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¿Qué es la claudicación familiar?

Cuando una persona sufre una enfermedad crónica o de larga duración, es necesario proporcionar cuidados a esa persona de una manera adecuada y, sobre todo, muy continuada en el tiempo. Estos cuidados pueden recaer principalmente en una persona o cuidador principal o en todo un núcleo familiar. Esta necesidad de responder a los cuidados durante un periodo tan largo de tiempo puede producir una gran tensión y estrés, tanto más en cuanto que la demanda en dedicación, en tiempo y en energías suelen ir en aumento. Es aquí cuando puede aparecer cansancio físico y psíquico, con sentimientos de impotencia, frustración o culpa, que termine en el agotamiento familiar, en el síndrome del cuidador del que hablamos en la última entrada y, en última estancia, en la claudicación familiar.

Esperanza Santos, médico de familia y máster en bioética, y José Carlos Bermejo, profesor de la universidad Ramón Lull de Barcelona, definen la claudicación familiar como “la incapacidad que experimenta la familia para seguir atendiendo a las necesidades y demandas del paciente”, y que suele tener como consecuencia una peor calidad de los cuidados, un enorme sufrimiento en la familia y un aumento en la demanda a los equipos asistenciales.

¿Cuándo es más probable que aparezca la claudicación familiar?

Entre los muchos factores que pueden influir en la aparición de la claudicación familiar, destacamos la estructura de las familias, ya que cuando un ser querido cae enfermo puede afectar a toda la dinámica familiar o a una parte de ella. Si existen conflictos internos o problemas de comunicación, estos también tienen un peso muy importante ya que añaden carga y estrés a todo el proceso de los cuidados. También son enormemente importante los recursos económicos y sociales de los que disponga la familia. Es más probable que aparezca la claudicación familiar si se dan alguna o varias de las siguientes circunstancias:

  • Mala relación previa entre los familiares
  • Dificultad para compatibilizar los cuidados del paciente con otras obligaciones como el trabajo, el cuidado de otros familiares como por ejemplo hijos o nietos, etc.
  • Negación de la enfermedad o su gravedad.
  • Desacuerdo entre los distintos miembros de una familia sobre cómo debe ser cuidado el paciente.
  • Escasos recursos sociales.
  • Aparición de síntomas nuevos o empeoramiento de otros ya existentes.

¿Qué podemos hacer desde los centros de día para prevenir la claudicación familiar?

En ocasiones este sentirse incapaz de continuar cuidando a nuestro ser querido desemboca en el ingreso del familiar enfermo en una residencia, con un consiguiente sentimiento de culpa por parte de las familias. Es necesario destacar, en primer lugar, que las residencias son un recurso excelente en el que la persona enferma estará bien atendida y que si se toma esta decisión no se debe nunca culpabilizar a los cuidadores por ello. Dicho esto, es cierto que muchas familias prefieren retrasar este ingreso en residencias durante el mayor tiempo posible.

Para evitar la claudicación familiar y sus consecuencias, desde los centros de día en general y desde nuestro centro en particular, los profesionales ofrecemos un cuidado integral, personalizado y multidisciplinar no sólo del usuario sino de todo el núcleo familiar, tratando de buscar un equilibrio entre los cuidados que necesita la persona que ingresa en nuestro centro y las necesidades que tiene la familia. Para ello, escuchamos a la familia y al paciente para conocer el contexto familiar, sus historias de vida y los vínculos que tienen, mostrándonos siempre abiertos a la comunicación y tratando de establecer una relación de confianza y una comunicación fluida. El ingreso en centros como el nuestro ofrece a la familia un tiempo de descanso y de respiro que es de gran importancia ya que, como hemos dicho en otras ocasiones, para poder cuidar de nuestro ser querido es fundamental que también cuidemos de nosotros mismos.

Lucía Jiménez Gonzalo – Psicóloga del Centro de Día para Mayores Idealia

 

Referencia del artículo:

Santos, E., Bermejo, J.C. (2015). Counselling y la familia del enfermo. En Counselling y cuidados paliativos, pp. 39-58. Bilbao: Desclée de Brouwer S.A.

Todo lo que un centro de día puede hacer por nuestros mayores

Sabemos que los centros de día son lugares especializados en la tercera edad en los que, durante unas horas, se atienden las necesidades de los ancianos, y sirven de apoyo para las personas que están a su cuidado. Pero más allá de esta función, pueden hacer mucho más por nuestros mayores.

Promover un envejecimiento activo

Un envejecimiento activo engloba tanto la práctica de ejercicio y una alimentación adecuada, como la búsqueda de mantener la autonomía y las relaciones sociales, además de trabajar la estimulación cognitiva y reforzar la autoestima.

En un centro de día disponen de las instalaciones y el personal apropiados para poder programar diferentes actividades, que cubren todos estos aspectos. Con programas que se centran en tareas psicomotrices y cognitivas, fomentando la sociabilidad y el trabajo en equipo, y llevando un control nutricional y de medicación de los asistentes.

Mantenerse activo mental y físicamente es importante para mejorar la esperanza de vida de las personas mayores, al igual que el tener motivaciones diarias y sustituir las conexiones sociales que se suelen perder tras la jubilación.

Por otra parte, los centros de día suponen una forma de que los familiares del anciano puedan disponer de más tiempo y reducir la fatiga que supone en muchas ocasiones compaginar sus cuidados con el trabajo y otras obligaciones. Esto es también positivo para que los mayores no se vean como una carga para los demás, algo que cuando ocurre hace que, según informa la OMS (Organización Mundial de la Salud), sean más proclives a la depresión y el aislamiento.

 

Los beneficios de no estar solos

Un estudio que realizó un seguimiento a largo plazo a más de 2.000 personas, indicó que sentirse solo, al margen de si se vive acompañado o no, aumenta el riesgo de demencia en la tercera edad. La soledad afecta a la cognición, a la memoria y al bienestar emocional, por eso en este tipo de centros se cultiva el compañerismo y la amistad entre los asistentes, tanto en su tiempo libre como en las diferentes ocupaciones programadas. De esta forma, se evita el aislamiento que a veces se da en la vejez al reducir las salidas al exterior.

En un centro de día se cuenta con la presencia continua de personal cualificado lo cual ayuda a una mayor y mejor atención global de nuestro mayor controlando los tratamientos, mediante diagnósticos  tempranos si aparece alguna enfermedad etcAdemás, al tener un entorno libre de barreras arquitectónicas, se corren menos riesgo de caídas o accidentes, que en caso de ocurrir van a ser atendidos inmediatamente. En definitiva, tanto el personal como el entorno, contribuyen a mejorar o mantener la salud de los mayores.

Un centro de día especializado

La atención en un centro de día siempre es individualizada, desde la aplicación de terapias para mejorar la calidad de vida, hasta el apoyo psicológico a familiares, pasando por la prescripción y puesta en marcha de los tratamientos más adecuados para actuar sobre la enfermedad y sus consecuencias derivadas.

En general los centros de día permiten al mayor permanecer en su domicilio durante más tiempo, combinando así sus beneficios con los que aportan las relaciones familiares, y evitando la desorientación que a veces produce un cambio repentino de vivienda. Aunque en caso de necesitar un posterior ingreso en una residencia, también facilitan que el anciano esté más habituado a este tipo de espacios.

Bibliografía

Olvidos ¿Benignos? de la edad.

 

Olvidos ¿Benignos? de la edad. Blog de idealia centro de día para mayores madrid.

 

Se han asociado al envejecimiento y se ha supuesto que es normal experimentar olvidos puntuales en el día a día siempre que no afecten al desarrollo de las actividades de la vida diaria. Por ejemplo, no saber en qué lugar se han dejado las gafas u olvidar el nombre de un compañero de la universidad.

Pero comienza a haber evidencia científica de que las quejas de pérdida subjetiva de memoria pueden ser un primer indicador para desarrollar en el futuro Enfermedad de Alzheimer.

En un estudio publicado en el 2010 (Alzheimers Dement. 2010 Jan;6:11-24) se encontraron que los pacientes con pérdidas subjetivas de memoria tenía 4,5 veces más probabilidad de desarrollar déficits cognitivos y, además, un 60% lo desarrollaban de forma más rápida que aquellas personas que no experimentaban olvidos.

Estos datos son importantes por varias razones.

La primera es no tomar a la ligera olvidar las cosas y, si se producen, realizar una valoración cognitiva completa.

Si esta valoración es normal sería conveniente comenzar a tomar medidas higiénico dietéticas para enlentecer una posible alteración de la función cognitiva en el futuro.

¿Qué podemos hacer para prevenir o enlentecer un déficit cognitivo?

  • Controlar los factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión, la diabetes mellitus, la hipercolesterolemia y la obesidad.
  • Mantener una actividad física diaria, con ejercicios adaptados a la edad y a la condición física personal.
  • Mantener una actividad mental activa con ejercicios de neuroestimulación.
  • Mantener las relaciones sociales, hablar con los demás, leer la prensa, escuchar las noticias, escuchar música, bailar y seguir aprendiendo.

Todo esto es lo que hacemos el equipo de Idealia con los mayores que acuden a nuestro Centro.

Ven a descubrir cómo te podemos ayudar con tus olvidos.

Fuente: Subjective Memory Complaints: Trouble Ahead http://wb.md/1Rh0uNL

 

 

10 Tips para mantener la autonomía de nuestros mayores dependientes.

10 tips para mantener la autonomía de nuestro mayores dependien

  1. Realizar un horario semanal
  2. Por la mañana, le diremos qué día y qué hora es, el tiempo que hace y qué haremos a continuación.
  3. Después del desayuno y después de la comida, escribiremos en una pizarra qué haremos por la mañana y qué haremos por la tarde (actividades más tranquilas y menos numerosas)
  4. Para que sepan siempre la hora, tener un reloj en un lugar visible e intentar realizar las actividades siempre a la misma hora.
  5. Hacer tareas de la casa con ellos, son estimulantes, ya que son familiares y les proporcionan sensación de ser útiles.
  6. Evitar un exceso de estímulos externos mientras realizan las actividades, como la televisión o la música alta, el exceso de gente en la casa,…
  7. En el caso de que no quieran seguir con la actividad, ser pacientes y buscar otro entretenimiento o simplemente estar con ellos (tocarles para tranquilizarlos, poner música suave,..).
  8. Pedir ayuda a algún miembro de la familia o amigo que nos ayude.
  9. En el caso de que la enfermedad esté muy avanzada, y tengan la costumbre de realizar siempre los mismos actos (doblar servilletas, calcetines,…) dejar que lo hagan, pero evitando dejar a su alcance objetos peligrosos.
  10. Darles mucho amor y disfrutar del que ellos nos dan.

Las nuevas tecnologías al servicio del cuidado de personas dependientes

Care Respite
Care Respite una herramienta de apoyo a los cuidadores de personas dependientes.

 A finales del próximo año está prevista la comercialización de un nuevo sistema de seguimiento de personas dependientes. Está formado por una cámara que recopila datos de imagen y de profundidad, un software de visión por computador, que detecta de forma automática a la persona y su comportamiento en el entorno en el que se instala la cámara y una aplicación móvil conectada al sistema donde el cuidador recibe alarmas y visualiza el comportamiento de la persona dependiente.

El sistema avisa al cuidador cuando se produce una situación de riesgo y permite la personalización ante determinados comportamientos.

Se llama Care Respite y ha sido desarrollado por El centro de Visión por computador (CVC) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad Oberta de Cataluña (UOC).

Permite analizar el comportamiento de la persona incluso a oscuras, si se va a caer o está agitado, si se levanta…

Este sistema beneficia no sólo a la persona dependiente, otorgándole mayor autonomía que otros medios más invasivos, sino también al cuidador que puede no tener presencia en el habitáculo y estar informado de lo que ocurra.

cFuente –  Ester Crespo, Diario Médico, 9-15 de noviembre de 2015 .