Tabaco y tercera edad

El consumo de tabaco es más perjudicial en las personas mayores ya que no solo limita su esperanza de vida, sino que además aumenta el riesgo de demencia y Alzheimer.

El pasado día 31 de mayo se celebró el “Día mundial sin tabaco”, una fecha destacada para tomar conciencia del efecto perjudicial de fumar. Sobre todo, en las personas mayores con un estado de salud más delicado que les puede hacer especialmente vulnerables ante el tabaco.

Efectos del tabaco en la salud

El tabaquismo tiene un efecto devastador en el sistema respiratorio y es la principal causa de aparición de enfermedades como la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Pero no sólo eso, el tabaquismo es responsable de la gran mayoría de cánceres de pulmón. El aparato respiratorio no es el único afectado ya que el tabaquismo es uno de los causantes de arterioesclerosis, deterioro del sistema cardiovascular, e incluso, según la OMS podría incrementar el riesgo de demencia y Alzheimer.

El mejor remedio: dejar de fumar.

 

Ayuda para dejar de fumar

Muchas personas dicen que el primer paso para dejar de fumar con éxito es tomar una decisión firme y elegir una fecha definitiva para hacerlo. Haga un plan para lidiar con las situaciones que provocan su necesidad de fumar y para enfrentar los antojos. Quizás tenga que probar muchos métodos para encontrar lo que le funcione mejor. Por ejemplo, usted podría:

  • Hablar con su médico.
  • Leer información de autoayuda.
  • Ir a consejería individual o grupal.
  • Descargar las aplicaciones móviles o registrarse para el servicio de mensajes de texto en Smokefree Español.
  • Pedirle ayuda a un amigo.
  • Pensar en lo que puede hacer con el dinero que gasta en cigarrillos y establecer un sistema de recompensas.
  • Salir a caminar o ensayar una nueva actividad física que disfrute.
  • Tomar medicamentos para ayudar con los síntomas de abstinencia de la nicotina.

A algunas personas les preocupa aumentar de peso si deja de fumar. Si eso le preocupa, diseñe un plan para hacer ejercicio y mantenerse físicamente activo cuando deje de fumar; podría distraerlo de sus antojos y es importante para un envejecimiento saludable.

Cómo romper la adicción

Cuando deje de fumar, es posible que necesite ayuda para enfrentar al deseo de la nicotina de su organismo. Los productos de reemplazo de la nicotina ayudan a algunos fumadores a dejar de fumar. Puede comprar chicles, parches o pastillas sin receta médica.

También hay medicamentos recetados que pueden ayudarle a dejar de fumar. Un aerosol o un inhalador nasal de nicotina puede reducir los síntomas de abstinencia y hacerle más fácil dejar de fumar.

Hay otros medicamentos que también pueden ayudar con los síntomas de abstinencia. Consulte con el médico acerca de cuáles medicamentos podrían ser los mejores para usted.

Los cigarros, las pipas, las pipas de agua, el tabaco de mascar y el tabaco en polvo o rapé no son seguros.

Algunas personas piensan que el tabaco sin humo (tabaco de mascar y en polvo), las pipas y los cigarros son alternativas seguras a los cigarrillos. No lo son.

El tabaco sin humo causa cáncer de boca y de páncreas. También causa lesiones precancerosas (conocidas como leucoplasia oral ), problemas de las encías y adicción a la nicotina.

Los fumadores de pipa y cigarro pueden desarrollar cáncer de boca, labio, laringe, esófago y vejiga. Aquellos que inhalan al fumar también corren un mayor riesgo de contraer cáncer de pulmón, así como enfermedades cardíacas, bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y enfisema.

Usar una pipa de agua para fumar tabaco presenta muchos de los mismos riesgos para la salud que el fumar cigarrillos.

Conozca los hechos sobre los cigarrillos electrónicos

Los cigarrillos electrónicos, o e-cigarettes, suministran nicotina, sabor y otros productos químicos que inhala el usuario. A veces se les conoce como e-cigarrillos, plumas de vapor, narguiles electrónicos, pipas electrónicas, tanques, moduladores o vaporizadores, y pueden parecerse a los cigarrillos, plumas o incluso dispositivos USB regulares. Estos pueden contener sustancias nocivas como plomo y sustancias químicas cancerosas, además de nicotina, que es adictiva. Algunos aromas en los cigarrillos electrónicos se han relacionado con la enfermedad pulmonar.

Los científicos siguen estudiando los efectos a largo plazo que los cigarrillos electrónicos pueden tener en la salud. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos no ha aprobado los cigarrillos electrónicos como ayuda para dejar de fumar. No hay suficientes pruebas de que ayudan a los fumadores a dejar de fumar.

Buenas noticias sobre dejar de fumar

La buena noticia es que después de dejar de fumar, incluso a los 60, 70 años o más:

  • Descenderán el ritmo cardíaco y la presión arterial a niveles más normales.
  • Comenzarán las terminaciones nerviosas a regenerarse mejorando así el sentido del olfato y del gusto.
  • Comenzarán los pulmones, el corazón y el sistema circulatorio a funcionar mejor.
  • Toserá menos y recuperará el aliento.
  • Disminuirá la probabilidad de sufrir un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular.
  • Mejorará la respiración.
  • Disminuirá la probabilidad de desarrollar cáncer.

Independientemente de la edad, todos estos beneficios de salud son razones importantes para diseñar un plan para dejar de fumar.

Bibliografía

  • es
  • nih.gov
  • insitum.net
  • com
  • blogs.com
  • com

Ana Sandoval Herrera – DUE Idealia

 

La epicondilitis

También conocida como codo de tenista, se trata de una tendinitis de la musculatura epicondílea. Este dolor se refleja en movimientos que impliquen la extensión de la muñeca.

El dolor se puede percibir fundamentalmente en la cara externa del codo (que es el lugar donde se inserta la musculatura epicondílea). Las causas que pueden provocar una lesión de este tipo son desde movimientos repetidos que impliquen la contracción de dicha musculatura, una contracción brusca puntual de la misma o un golpe o fuerza externa brusca sobre la zona donde se encuentra esta musculatura. Pese a ser un tipo de patología que se puede dar en cualquier edad, por su frecuencia dentro de las lesiones de tipo tendinitis, este mes, desde el Departamento de Fisioterapia de Idealia traemos un artículo que habla del abordaje de este tipo de lesión dentro de la Fisioterapia.

Ver artículo completo: https://www.efisioterapia.net/articulos/fisioterapia-epicondilitis

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia Centro de Día para Mayores

 

¿Qué es la claudicación familiar?

Cuando una persona sufre una enfermedad crónica o de larga duración, es necesario proporcionar cuidados a esa persona de una manera adecuada y, sobre todo, muy continuada en el tiempo. Estos cuidados pueden recaer principalmente en una persona o cuidador principal o en todo un núcleo familiar. Esta necesidad de responder a los cuidados durante un periodo tan largo de tiempo puede producir una gran tensión y estrés, tanto más en cuanto que la demanda en dedicación, en tiempo y en energías suelen ir en aumento. Es aquí cuando puede aparecer cansancio físico y psíquico, con sentimientos de impotencia, frustración o culpa, que termine en el agotamiento familiar, en el síndrome del cuidador del que hablamos en la última entrada y, en última estancia, en la claudicación familiar.

Esperanza Santos, médico de familia y máster en bioética, y José Carlos Bermejo, profesor de la universidad Ramón Lull de Barcelona, definen la claudicación familiar como “la incapacidad que experimenta la familia para seguir atendiendo a las necesidades y demandas del paciente”, y que suele tener como consecuencia una peor calidad de los cuidados, un enorme sufrimiento en la familia y un aumento en la demanda a los equipos asistenciales.

¿Cuándo es más probable que aparezca la claudicación familiar?

Entre los muchos factores que pueden influir en la aparición de la claudicación familiar, destacamos la estructura de las familias, ya que cuando un ser querido cae enfermo puede afectar a toda la dinámica familiar o a una parte de ella. Si existen conflictos internos o problemas de comunicación, estos también tienen un peso muy importante ya que añaden carga y estrés a todo el proceso de los cuidados. También son enormemente importante los recursos económicos y sociales de los que disponga la familia. Es más probable que aparezca la claudicación familiar si se dan alguna o varias de las siguientes circunstancias:

  • Mala relación previa entre los familiares
  • Dificultad para compatibilizar los cuidados del paciente con otras obligaciones como el trabajo, el cuidado de otros familiares como por ejemplo hijos o nietos, etc.
  • Negación de la enfermedad o su gravedad.
  • Desacuerdo entre los distintos miembros de una familia sobre cómo debe ser cuidado el paciente.
  • Escasos recursos sociales.
  • Aparición de síntomas nuevos o empeoramiento de otros ya existentes.

¿Qué podemos hacer desde los centros de día para prevenir la claudicación familiar?

En ocasiones este sentirse incapaz de continuar cuidando a nuestro ser querido desemboca en el ingreso del familiar enfermo en una residencia, con un consiguiente sentimiento de culpa por parte de las familias. Es necesario destacar, en primer lugar, que las residencias son un recurso excelente en el que la persona enferma estará bien atendida y que si se toma esta decisión no se debe nunca culpabilizar a los cuidadores por ello. Dicho esto, es cierto que muchas familias prefieren retrasar este ingreso en residencias durante el mayor tiempo posible.

Para evitar la claudicación familiar y sus consecuencias, desde los centros de día en general y desde nuestro centro en particular, los profesionales ofrecemos un cuidado integral, personalizado y multidisciplinar no sólo del usuario sino de todo el núcleo familiar, tratando de buscar un equilibrio entre los cuidados que necesita la persona que ingresa en nuestro centro y las necesidades que tiene la familia. Para ello, escuchamos a la familia y al paciente para conocer el contexto familiar, sus historias de vida y los vínculos que tienen, mostrándonos siempre abiertos a la comunicación y tratando de establecer una relación de confianza y una comunicación fluida. El ingreso en centros como el nuestro ofrece a la familia un tiempo de descanso y de respiro que es de gran importancia ya que, como hemos dicho en otras ocasiones, para poder cuidar de nuestro ser querido es fundamental que también cuidemos de nosotros mismos.

Lucía Jiménez Gonzalo – Psicóloga del Centro de Día para Mayores Idealia

 

Referencia del artículo:

Santos, E., Bermejo, J.C. (2015). Counselling y la familia del enfermo. En Counselling y cuidados paliativos, pp. 39-58. Bilbao: Desclée de Brouwer S.A.

Fisioterapia en la lumbalgia

Este mes, desde el Departamento de Fisioterapia de Idealia traemos un artículo que habla de los distintos tipos de tratamiento que existen en Fisioterapia para esta patología, así como las recomendaciones que se deben seguir una vez tratada la misma para evitar la aparición de recidivas.

https://www.efisioterapia.net/articulos/fisioterapia-lumbalgia

 

Los estiramientos musculares

Este mes desde el Departamento de Fisioterapia traemos un artículo para explicar los distintos tipos de estiramientos musculares y cómo se realizan.

 

Los músculos

Los músculos son estructuras contráctiles que forman parte de lo que se denominan tejidos blandos, al igual que los tendones (tejido mediante el cual los músculos se insertan en los huesos) o los ligamentos. Los músculos están formados principalmente por agua y proteínas.

Qué es una contractura

Todo músculo es susceptible de padecer una contractura, que no es otra cosa que un aumento del tono (hipertonía) en todas o parte de sus fibras por una contracción brusca, contracciones repetidas, golpes en el mismo que provocan una contracción refleja o posturas que mantenemos que provocan la contractura por el hecho de encontrarse el músculo en una posición anómala, lo que provoca su hipertonía.

Una contractura muscular provoca que el movimiento en la articulación o articulaciones en las que se inserta el músculo se vea reducido por ese aumento del tono, que impide un recorrido normal, además de generar dolor al realizarlo.

Principios básicos de los estiramientos

Para estirar un músculo se debe conocer cuál es su recorrido, dónde se inserta y el movimiento que provoca en la articulación. Otra forma de estirar es hacerlo por grupos musculares, elongando de forma global todos los músculos que realizan una acción determinada.

Muy importante es también conocer a partir de dónde se debe comenzar a estirar un músculo. Esto, al igual que cualquier técnica que se realice en Fisioterapia, sigue un principio fundamental: el estiramiento nunca se debe comenzar con dolor ni provocarlo al realizarlo. Se debe iniciar en el punto de máximo estiramiento que se tolere sin que aparezca dolor. Asimismo, se debe explicar muy bien la zona en la que la persona debe sentir estiramiento.

Tipos de estiramiento

Una vez conocidos y tenidos en cuenta todos estos factores, pasamos a explicar las diferentes formas que existen de estirar un músculo, cuáles son más apropiadas y las que resultan más fáciles para que, una vez tenidos en cuenta todos los aspectos enunciados anteriormente, la persona pueda realizar el estiramiento de modo autónomo.

  1. Estiramiento balístico: se realiza llevando el músculo al punto máximo de estiramiento sin dolor y a partir de ahí realizar movimientos cortos, con pequeños rebotes, en la dirección del recorrido acortado. Esta modalidad se puede realizar de forma autónoma, sin embargo no es recomendable debido a su brusquedad y a que puede provocar una contracción muscular de efecto rebote en el músculo que se quiere estirar, generando aún más acortamiento.
  2. Estiramiento activo: modalidad de estiramiento similar a la anterior en la que se lleva el músculo al punto máximo de estiramiento sin dolor. Una vez ahí se mantiene esta postura durante un período (de un minuto o poco más), hasta que la fibra muscular va ganando elongación, disminuyendo su tono y permitiendo mayor cantidad de movimiento sin dolor. Lo puede realizar una persona de forma autónoma. Se recomienda realizar hasta 3 veces el mismo estiramiento, dejando unos segundos de descanso entre repetición y repetición, en los que se devolverá a la articulación a una posición neutra, relajada.
  3. Estiramiento pasivo: similar en ejecución al anterior, se lleva el músculo al punto máximo de estiramiento sin dolor, manteniendo anclados los dos puntos de inserción del músculo mediante asistencia de otras partes del cuerpo o sujeción o apoyo en determinados lugares. Una vez ahí se mantiene la postura durante el mismo tiempo que el anterior (un minuto o algo más) hasta que las fibras van cediendo al movimiento sin provocar dolor. Se repite la ejecución 3 veces, dejando unos segundos de descanso entre repeticiones en posición neutra. Se puede realizar de forma autónoma y es efectivo y seguro.
  4. Estiramiento postisométrico o de contracción / relajación: es la modalidad más segura, efectiva y completa de estirar un músculo. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones requiere de asistencia y control por otra persona. La posición de partida es la misma que la del estiramiento pasivo (máximo estiramiento sin dolor y fijación de los puntos de inserción de músculo, generalmente mantenida por un terapeuta). Una vez ahí, se pide una contracción del músculo o grupo muscular que se desea estirar (contracción resistida por el terapeuta y sin provocar movimiento angular) de unos 3-4 segundos de duración. Una vez hecho esto se deja un período de descanso del doble del tiempo y a partir de ahí se gana el recorrido que se pueda, siempre sin provocar dolor. Esto es así porque a una contracción resistida de un músculo sobreviene una relajación del mismo en la misma medida que la contracción que se realizó, pudiendo así ganar recorrido de forma segura. Los ciclos que se comentan se repiten 3 ó 4 veces y se puede repetir el proceso completo más de una vez (preferentemente en este caso sin perder lo ganado modificando la posición de estiramiento) pero sin sobrecargar, para evitar la fatiga muscular.

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta de Idealia Centro de Día para Mayores

Música para todos

Según la RAE la música es melodía, ritmo y armonía, sucesión de sonidos modulados para recrear el oído, arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre o triste. Según esta definición y, como bien entendemos, es necesario el sentido del oído para poder disfrutar de la música como sonido. En base a esto, entendemos que las personas con déficit auditivo no se benefician de la música, pero no es así. Evidentemente, debido al déficit que padecen, no oyen la música como cualquier otra persona sin esta alteración, pero gracias a los avances del día a día todos podemos beneficiarnos de algo tan maravilloso como es la MÚSICA. Algo tan sencillo como ponernos en la piel del otro para saber cómo se sienten, como perciben su entorno, saber lo que necesitan. Gracias a estas mochilas las personas con déficit auditivo perciben la música y pueden experimentar a través de la vibración su melodía.

https://elpais.com/ccaa/2018/12/18/madrid/1545150020_002947.html?fbclid=IwAR3WlwzD3TVXjMMENzDi-gqFSITmb9-Gij3FLjiroI6HJeTzGmxbZou5WZI

Paula Piqueras García – Terapeuta Ocupacional Centro de Día para Mayores Idealia

El tratamiento del dolor crónico

El dolor no es solamente una sensación física, sino que “es todo lo que siente una persona cuando dice que siente dolor” (McCaffery, 1968), entendiendo que engloba toda una experiencia sensorial, cognitiva y emocional muy desagradable. En muchas personas, la sensación de dolor con todo lo que conlleva puede alargarse durante meses o incluso años, convirtiéndose en lo que conocemos como dolor crónico.

En España, un 17% de la población sufre dolor crónico, una afección que tarda de media 2’2 años en diagnosticarse y que genera en las personas un enorme sufrimiento, causando aislamiento social, bajas laborales y trastornos del estado de ánimo. En la población mayor estas cifras aumentan de forma alarmante. Más del 50% de las personas mayores que viven en comunidad informan de un dolor molesto, incrementándose las cifras a mayor edad. En residencias, un 86% informa de dolor moderado y severo.

¿Qué consecuencias tiene el dolor para nuestros mayores? Las principales consecuencias de sufrir dolor de manera continuado son:

  • Aislamiento social
  • Reducción de las actividades agradables
  • Obesidad y sobrepeso
  • Problemas del sueño
  • Sintomatología depresiva
  • Niveles intensos de dolor tienen un impacto negativo en el funcionamiento cognitivo, lo que significa que en personas con enfermedades neurodegenerativas podría acelerar el deterioro cognitivo.

¿Cómo se trata el dolor crónico? El abordaje farmacológico es una pieza fundamental pero no exclusiva del tratamiento del dolor. De hecho, un gran porcentaje de las personas que sufre dolor de manera continuada en el tiempo considera que el tratamiento farmacológico por sí solo no es suficiente. Es por esto que la búsqueda de una mejoría en la calidad de vida es tan importante como el tratamiento analgésico en el paciente con dolor. Desde este punto de vista, la psicología se ha desarrollado en el estudio y tratamiento del dolor crónico desde un punto de vista emocional. La Terapia Cognitivo Conductual y las Terapias de Tercera Generación han desarrollado protocolos de evaluación e intervención que están ofreciendo muy buenos resultados en población adulta. Se utilizan diferentes técnicas como por ejemplo la activación conductual, técnicas de relajación muscular, mindfulness, reestructuración cognitiva, estrategias de afrontamiento o modificación de creencias y expectativas sobre el dolor, entre muchas otras. Cada persona es un mundo y cada dolor es diferente, ya que depende de cómo lo experimenta cada uno y cómo afecta a su vida, por lo que es muy importante realizar una buena evaluación, con el fin de adaptar el programa y las dinámicas. También se recomienda abordar el dolor de manera multidisciplinar, trabajando en equipo con médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y demás profesionales de la salud.

Lucía Jiménez Gonzalo – Psicóloga Centro de Día para Mayores Idealia

 

Fuentes:

Documento de consenso del dolor: https://www.semfyc.es/wp-content/uploads/2016/06/DOCUMENTO-CONSENSO-DOLOR-17-04-A.pdf

Miriam Alonso, Almudena López, Andrés Losada y José Luis González (2013). Acceptance and commitment therapy and selective optimization with compensation for older people with chronic pain: A pilot study. Psicología Conductual, 11 (1) pp. 59-79

La Esclerosis Múltiple

El día 18 de diciembre ha sido el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple. Desde el Departamento de Fisioterapia de Idealia traemos un interesante artículo sobre esta patología que explica en qué consiste, medidas preventivas una vez que ya se presenta la patología, consejos y modo de abordaje desde Fisioterapia.

https://www.efisioterapia.net/articulos/la-fisioterapia-la-esclerosis-multiple

 

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia

Epoc en ancianos

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una de las afecciones más prevalentes en nuestro medio, con un elevado coste económico y sufrimiento para los pacientes en términos de incapacidad, pérdida de calidad de vida y mortalidad. La EPOC se caracteriza por una lenta progresión hasta las fases avanzadas de la enfermedad, que se suelen producir en sujetos ancianos, en los que se concentran la mayor parte de las hospitalizaciones. Además, la EPOC en el anciano tiene algunas características propias que se suman a las limitaciones habituales de la vejez. De hecho, algunos autores consideran la EPOC un envejecimiento acelerado del pulmón y su afectación extrapulmonar con la presencia de miopatía, malnutrición, pluripatología o inflamación sistémica es común a otras afecciones geriátricas. En la presente revisión profundizaremos en las peculiaridades de la EPOC en el anciano, en cuanto al diagnóstico, tratamiento, e impacto de las exacerbaciones y enfermedades asociadas.

La EPOC afecta en España al 10,2% de la población entre 40 y 80 años, con una tasa de infradiagnóstico superior al 70%. Su prevalencia es mayor en los varones y aumenta con la edad, el historial tabáquico y con el menor nivel educacional. De esta forma la mayor frecuencia se da en el grupo de pacientes comprendidos entre los 70 y los 80 años, en los que se eleva hasta el 23%, alcanzando el 50% en los varones con una historia de tabaquismo acumulado superior a 30 paquetes/año1. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la EPOC es en España la quinta causa de muerte en la población general –la cuarta en varones– y es una de las pocas afecciones cuya mortalidad sigue aumentando. De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se espera que en el año 2020 la EPOC sea la quinta causa a nivel mundial de años de vida perdidos o vividos con incapacidad2.

En la última década, nuestro conocimiento sobre la EPOC ha aumentado de forma importante, conocemos mejor su etiopatogenia y su tratamiento, han aparecido nuevos fármacos y se ha abandonado en gran parte el nihilismo terapéutico en el que se encontraba la enfermedad, lo que ha mejorado el pronóstico. En la actualidad la EPOC se considera una afección prevenible y tratable, con una base inflamatoria y con una alta comorbilidad asociada.

A pesar de su elevada prevalencia e impacto en los pacientes ancianos, la mayor parte de los ensayos clínicos y de las revisiones no contemplan las peculiaridades de la EPOC en la edad avanzada, la interacción con otras afecciones frecuentes en la vejez o su impacto en los síndromes geriátricos. Sin embargo, sabemos que los pacientes mayores de 80 años hospitalizados por exacerbación de EPOC tienen más comorbilidad y mayor dependencia funcional que los pacientes más jóvenes5 y que los mayores de 85 años ingresados por exacerbación tienen el triple de posibilidades de fallecer durante el ingreso o en los 90 días siguientes al alta que el resto, mientras que la posibilidad de recibir un tratamiento correcto durante la exacerbación es menor6. Es interesante destacar que tanto la EPOC como la senilidad en sí misma se asocian a una inflamación sistémica de bajo grado y que estudios recientes han encontrado un envejecimiento prematuro en el parénquima pulmonar de pacientes con enfisema.

EPOC y envejecimiento

Con la vejez se producen una serie de cambios anatómicos y fisiológicos que en parte se asemejan a los de la misma EPOC. Entre estos cabe destacar un aumento del tejido colágeno pulmonar junto con una disminución de su elasticidad, un aumento de las resistencias respiratorias por la disminución del diámetro bronquiolar y una disminución de los flujos espiratorios con aumento del volumen residual. Además, se producen cambios en la caja torácica por la cifoescoliosis y calcificación de los cartílagos intercostales, disminuye la fuerza de los músculos respiratorios y existe una mayor reactividad bronquial8,9. A las alteraciones fisiológicas que comporta la edad se suman las derivadas de la misma EPOC.

Hoy en día se acepta que la EPOC no es una enfermedad limitada a los pulmones, sino que la inflamación característica de la enfermedad afecta prácticamente a todo el organismo.

Muchos de los pacientes con EPOC avanzada presentan sarcopenia y pérdida de fuerza muscular por el desuso y la misma inflamación, que empeora en caso de requerir hospitalización con una pérdida media en la fuerza de los cuádriceps de un 7% a los 5 días de ingreso y un aumento de la inactividad que se recupera sólo parcialmente al mes del alta. Esto puede hacer caer a pacientes frágiles en la llamada cascada de la dependencia. Esta pérdida funcional se asocia en los ancianos con una mayor mortalidad en caso de requerir ventilación mecánica invasiva y en una pérdida de las actividades de la vida diaria en los supervivientes.

También son más frecuentes en los pacientes con EPOC grave la depresión, la malnutrición,el deterioro cognitivo o las caídas. Por el contrario, la ventilación mecánica no invasiva en mayores de 65 años y la rehabilitación respiratoria en los mayores de 75 tienen una utilidad similar a la de los pacientes más jóvenes.

Diagnóstico

La EPOC es una enfermedad lentamente evolutiva, que permite a los pacientes habituarse a los síntomas disminuyendo la actividad y atribuirlos erróneamente al tabaquismo o la edad. La disnea, inicialmente de esfuerzo, genera una disminución de la actividad con disminución en la realización de las actividades habituales, de las relaciones sociales y tendencia al sedentarismo. El diagnóstico de sospecha se basa en la presencia en un paciente con antecedentes de tabaquismo, de disnea o fatiga, inicialmente al esfuerzo, junto con la presencia de tos y expectoración crónica y los signos exploratorios. Sin embargo, en los ancianos son frecuentes las presentaciones atípicas o poco sintomáticas de la enfermedad.

La EPOC es por definición una afección pulmonar obstructiva, lo que obliga en la práctica a realizar una espirometría forzada para confirmar el diagnóstico, estimar su gravedad, valorar la respuesta broncodilatadora y evitar tanto tratamientos innecesarios como el infradiagnóstico. La posibilidad de realizar una espirometría forzada convencional es poco probable si el paciente tiene un MinimentalStateExamination (MMSE) inferior a 24/30.La utilización de una espirometría en la que se sustituya el cociente FEV1/FVC, por los valores del FEV1/FEV3, es decir sustituir una espiración completa forzada (más difícil) por una espirometría forzada de solo tres segundos, permite recuperar a un 25% de los sujetos que no podían realizar la prueba convencional, incluso con MMSE entre 20 y 24.

 

Tratamiento de la EPOC estable

El objetivo del tratamiento en la EPOC es frenar la pérdida de función pulmonar, prevenir las exacerbaciones, mejorar el estado de salud y la capacidad de esfuerzo y en último término disminuir la mortalidad. El abandono del tabaquismo disminuye la pérdida de función pulmonar y la mortalidad, por lo que el primer escalón del tratamiento es conseguir la abstención tabáquica. La vacunación antigripal anual está recomendada en todos los pacientes con EPOC, y la antineumocócica en aquellos mayores de 65 años o con una EPOC grave.

Respecto al tratamiento farmacológico de la enfermedad, se basa fundamentalmente en fármacos inhalados de tres familias diferentes: betamiméticos, anticolinérgicos y corticoides inhalados.

Dado que los fármacos inhalados son la base del tratamiento de la EPOC, deberemos prestar atención tanto al tipo de medicación como al dispositivo inhalador. Los mayores problemas en la población anciana en el uso de inhaladores son la falta de coordinación entre el disparo y la inhalación y la capacidad para «hacer la pinza» y activar los dispositivos de cartucho por artrosis o dispraxia. La capacidad de aprender a manejar correctamente los inhaladores disminuye con el deterioro cognitivo, con un MMSE por debajo de 22/30 es poco probable que aprendan correctamente el manejo de los cartuchos presurizados.

Existen discrepancias sobre cuál es el mejor mecanismo inhalatorio en los ancianos, mientras que algunos autores encuentran mejor aprendizaje con los inhaladores de polvo seco, otros refieren mejor cumplimiento con los cartuchos presurizados, sobre todo asociados a cámara de inhalación. En caso de utilizar cartuchos presurizados es preferible utilizar cámaras de inhalación. La elección del mecanismo deberá basarse en la capacidad inspiratoria del sujeto, así como en su habilidad manual y de aprendizaje.

Así mismo debemos intentar simplificar al máximo el tratamiento utilizando siempre que sea posible un solo tipo de inhalador y primar aquellos que lleven combinaciones de fármacos en el mismo dispositivo, si está indicado el tratamiento con dos fármacos. En el siguiente esquema, se resumen los dispositivos que posiblemente sean más útiles dependiendo de la capacidad del paciente. Los dispositivos en polvo seco requieren mayor fuerza inspiratoria, pero no precisan coordinación entre el disparo y la inhalación. Los dispositivos con cápsula permiten asegurar la inhalación del fármaco, comprobando el vaciado de la cápsula tras la inhalación.

Principales mecanismos de administración de terapia inhalada.

 

Exacerbaciones

La evolución de la EPOC suele ser lentamente progresiva, pero se ve jalonada por episodios de empeoramiento agudo, que conocemos como exacerbaciones. Tradicionalmente, las exacerbaciones de la EPOC han sido entendidas como descompensaciones clínicas más o menos transitorias, cuya repercusión se limitaba a la duración del propio evento. Sin embargo, hoy sabemos que a nivel respiratorio el tiempo de recuperación hasta su situación basal puede ser superior al mes y un 10% no alcanzan su estado previo o presentan una nueva exacerbación en los tres meses siguientes. Además, las exacerbaciones especialmente cuando son frecuentes, se asocian a mayor mortalidad, mayor pérdida funcional, disminución de la capacidad pulmonar y empeoramiento de la calidad de vida.

Comorbilidades

La EPOC se asocia a un mayor número de enfermedades asociadas que las presentes en la población general incluso después de controlar por factores de riesgo como la edad, el sexo o el tabaquismo. Los estudios realizados a partir de cohortes ambulatorias de individuos con EPOC muestran que las cardiopatías son 4 veces más frecuentes que en el grupo control, seguidas en orden de importancia por la afección digestiva y psiquiátrica y que los pacientes con EPOC grave tienen un 50% más de prevalencia de diabetes mellitus, un 60% más de hipertensión arterial y más del doble de riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Otros estudios señalan que hasta el 75% de los pacientes ambulatorios con EPOC presentan otras afecciones crónicas. La presencia de comorbilidad es prácticamente la regla en los pacientes hospitalizados y se asocia a una mayor mortalidad tras el alta hospitalaria. De hecho, tanto la mortalidad de causa cardiovascular como las neoplasias son causas frecuentes de mortalidad en estos pacientes.

Por otra parte la misma EPOC actúa en muchas ocasiones como enfermedad comórbida, hasta un 30% de los enfermos hospitalizados por insuficiencia cardiaca presentan simultáneamente una EPOC, un porcentaje similar al observado en un estudio realizado en pacientes con cardiopatía isquémica con demostración angiográfica, de los que además un 80% no habían sido diagnosticados previamente. Si tenemos en cuenta que el tratamiento de la EPOC disminuye no solo la mortalidad respiratoria sino también la provocada por otras causas, parece razonable concluir, que debemos aumentar nuestro índice de sospecha.

Para finalizar podemos concluir, que la EPOC es una afección con una alta prevalencia en el anciano, a menudo infradiagnosticada, lo que obliga a plantearse su presencia y solicitar una espirometría. Su perfil inflamatorio –que algunos autores comparan al de las enfermedades autoinmunes y sus bases genéticas, que estamos empezando a conocer, deberá servirnos para individualizar más en los tratamientos e incorporar nuevas terapias que en la actualidad se encuentran en investigación. La mejor comprensión de su etiopatogenia, tratamiento y de sus efectos en los ancianos debería hacernos abandonar el nihilismo que hasta épocas recientes acompañaba a la enfermedad

Bibliografía

  • Mundo Ejecutivo Express
  • Webconsultas
  • Elsevier

Ana Sandoval Herrera – DUE Idealia Centro de Día para Mayores

Alteraciones oculares en los mayores

Alteraciones oculares en los mayores

La salud visual puede traer más de un quebradero de cabeza a las personas mayores. Las cataratas, la degeneración macular asociada a la edad, los ojos secos, el glaucoma y la retinopatía diabética son cinco de las dolencias oculares más comunes entre los ancianos. Por eso conviene conocer en qué consisten estas enfermedades y cómo se tratan.

Cataratas

Las cataratas pueden aparecer a cualquier edad, pero sin duda su incidencia aumenta con los años. En las personas mayores de 70 años, más del 50% tienen cataratas. Consisten en la pérdida de transparencia del cristalino ocular, que es una lente natural que se encuentra detrás de la pupila. Su única solución es la extracción quirúrgica seguida del recambio por una lente intraocular artificial.

Esta operación de cataratas es la más frecuente realizada en las personas en todo el mundo y ha alcanzado un grado de perfección muyalto con escasísimas complicaciones. Si se implantan lentes intraoculares multifocales durante la operación, es posible prescindir de las gafas tras ella. Si queremos evitar problemas, es mejor no esperar a que estén muy avanzadas para realizar la cirugía. No existen medidas preventivas conocidas contra las cataratas.

Degeneración macular asociada a la edad

Esta enfermedad es la principal causa de ceguera en las personas mayores de 60 años de los países avanzados. Produce una “mancha” en el campo visual central, dificultando o impidiendo la lectura, la conducción de vehículos, etc., pero conservándose el campo de visión periférico.

Es de tipo degenerativo y afecta a la retina central, que es la capa de tejido nervioso que forra el interior del ojo donde se reciben las imágenes para después enviarlas al cerebro a través del nervio óptico.

Existen dos tipos de degeneración macular: la “seca” y la “húmeda”. La forma seca es menos grave y de evolución lenta, pero no tiene tratamiento curativo en la actualidad. La forma húmeda es más grave y de evolución más rápida, y puede tratarse con varios fármacos mediante inyecciones intraoculares periódicas. Al aumentar la vida media de las personas por la mejora de las condiciones sanitarias, también aumenta la incidencia de este tipo de enfermedades, lo que está saturando las consultas médicas de los oftalmólogos por el gran número de visitas que deben realizarse. Es un gran problema social al que nos enfrentamos.

Ojos secos

Cada vez hay más personas mayores y jóvenes que presentan síntomas de sequedad ocular, principalmente en edades avanzadas. Las mujeres posmenopáusicas son las más afectadas (por cambios hormonales), pero pueden tener este problema todas las personas de forma temporal o de forma crónica. Muchos medicamentos favorecen la sequedad de ojos y de boca, como los antidepresivos, ansiolíticos, somníferos, betabloqueantes, etc.

También las alergias, cada vez más frecuentes, pueden favorecer la sequedad ocular, así como el uso de lentes de contacto y el trabajo prolongado delante del ordenador. Algunas enfermedades reumáticas también pueden provocarla. En cuanto al tratamiento de este problema, lo primero es descartar las causas sistémicas que pueden producirlo y ponerles remedio, para después instaurar un tratamiento paliativo mediante suplementos de lubricación (“lágrimas artificiales”) que serán recomendados por el especialista oftalmólogo.

 

Glaucoma

Esta enfermedad es la segunda causa de ceguera en el mundo y su frecuencia aumenta con la edad. Se calcula que afecta a entre un 2% y un 3% de la población (un millón de personas en España) y que la mitad de las personas afectadas lo desconocen. Con frecuencia existen antecedentes familiares. Es importante hacer revisiones oculares a partir de los 40 años para descartarla ya que el principal problema es la ausencia de síntomas hasta que el daño es muy avanzado. El glaucoma produce una lesión irreparable del nervio óptico y cuando se diagnostica solo se puede intentar frenar su evolución pero no recuperar lo perdido.

El glaucoma suele asociarse a una elevación de la presión del líquido intraocular y causa una pérdida lenta y progresiva del campo visual que suele empezar por la periferia y avanzar hacia el centro. Hoy disponemos de múltiples fármacos para tratar el glaucoma.

Retinopatía diabética

La diabetes es una enfermedad cada vez más frecuente en los países desarrollados y podría compararse a una “epidemia”. También aumenta la incidencia con la edad. La afectación ocular puede ser grave e incluso llegar a la ceguera. Queda afectada la circulación de los vasos capilares de la retina, que pueden sangrar, producir trombosis o pérdida de líquido que se acumula en la retina y la encharca (edema macular diabético).

Existen factores de riesgo para la aparición y el desarrollo de la retinopatía diabética, como el tiempo de evolución de la diabetes (se encuentra en el 75% de los pacientes con más de 15 años de evolución), el mal control metabólico, la hipertensión arterial y el embarazo. Es importantísimo concienciar a los diabéticos de que deben revisar susojos periódicamente, aunque no presenten síntomas ya que el daño ocular diabético puede iniciarse de forma asintomática y cuanto antes se detecte mejor es el pronóstico. Muchas personas de edad avanzada desconocen los riesgos del mal control diabético y de las complicaciones que ello puede acarrear. Por eso es muy importante la intervención educativa.

Bibliografía

  • Excimer Laser Palma
  • Presentaciones en SlideShare

Ana Sandoval Herrera – DUE Idealia Centro de Día para Mayores