Síndrome de Ménière part. II

Tratamiento

Una vez diagnosticada la probable enfermedad de Ménière, una conversación inicial sobre cambios en los hábitos de vida y el tratamiento de prueba con betahistina-un análogo de la histamina- durante tres meses serían apropiados para la mayoría de los pacientes. Si el paciente continúa sufriendo episodios agudos de vértigo se podría justificar el tratamiento intervencionista.

Muchos factores pueden influir sobre la decisión de intervenir, entre ellos otros problemas de salud de los pacientes, su ocupación y la intensidad y duración de los episodios. Las caídas pueden ser indicación para tratamiento intensivo. La ablación vestibular mediante la inyección intratimpánica de gentamicina es el tratamiento que cuenta con mayor evidencia.

La rehabilitación de los pacientes con enfermedad de Ménière es importante. Se les debe prescribir audífonos según necesidad, tratamiento auditivo para los acufenos y tratamiento de rehabilitación vestibular para compensar el daño vestibular. Esto implica ejercicios genéricos (Cawthorne-Cooksey) o adaptados a cada paciente para estimular la compensación neural central de la disfunción vestibular periférica.

Los síntomas de la enfermedad de Ménière pueden tener gran impacto sobre los pacientes. Muchos refieren sufrir problemas tales como ansiedad, depresión y agorafobia, así como crisis de pánico e hiperventilación. El médico debe interrogar sobre el bienestar psicológico y recomendar apoyo y tratamiento psicológico según necesidad.

Tratamiento de las crisis agudas

Las fenotiacinas, como la proclorperacina, a menudo se emplean como inhibidores vestibulares. No se deben administrar como tratamiento prolongado ya que pueden retardar el proceso de compensación del daño vestibular causado por la enfermedad. También se pueden emplear antihistamínicos, como la cinarizina. Las benzodiacepinas pueden ser útiles por sus efectos sedantes y ansiolíticos, pero se deben emplear con prudencia y durante un tiempo breve.


Intervenciones en los hábitos de vida para prevenir las crisis

Los cambios de la alimentación y de los hábitos de vida siempre se consideraron como un pilar del tratamiento, aunque sin ninguna base de buena evidencia. Se cree que la restricción de sal reduce el aumento de presión en el compartimiento endolinfático, y se sugiere consumir menos de 2 g de sal por día para prevenir las crisis. Algunos recomiendan restringir el consumo de cafeína, chocolate, queso, alcohol y dejar de fumar. Muchos de estos factores son desencadenantes de migraña y quizás su eficacia sea sólo para el vértigo causado por migraña, que se puede confundir con la enfermedad de Ménière.


Intervenciones farmacológicas para la prevención de las crisis

  • Betahistina.
    La betahistina, un análogo de la histamina, se emplea para disminuir la frecuencia y la intensidad de la crisis, a una dosis inicial de 16 mg tres veces al día. En una revisión Cochrane actualizada en 2010 de siete estudios aleatorizados controlados de betahistina, con 243 pacientes, la mayoría de los estudios informó reducción del vértigo con la betahistina. Sin embargo, ninguno de los estudios cumplió con los estándares de calidad, por lo que se considera que la evidencia a favor de la betahistina para prevenir las crisis fue limitada.
  • Diuréticos.
    Los diuréticos se emplearon para tratar la enfermedad de Ménière, con la teoría de que las crisis se podrían prevenir sobre la base del modelo biológico de la hidropesía endolinfática. En una revisión Cochrane de los diuréticos para la enfermedad de Ménière no se encontraron estudios que apoyaran su empleo.

  • Corticoides.
    Los corticoides se emplearon históricamente para la enfermedad de Ménière avanzada, aunque sólo un pequeño estudio aleatorizado controlado y un gran estudio retrospectivo proporcionaron cierta evidencia de la eficacia de la dexametasonaintratimpánica (sin efectos colaterales sistémicos). No obstante, estos estudios fueron de baja calidad.

Tratamiento de ablación médica

La idea de emplear aminoglucósidos (inicialmente la estreptomicina) para eliminar el trastorno del oído interno tiene ya medio siglo. El objetivo era causar daño vestibular permanente y prevenir así el vértigo durante las crisis de la enfermedad de Ménière. Se eligieron los aminoglucósidos debido a su ototoxicidad. El tratamiento intratimpánico es un método para tratar el oído interno por difusión desde el oído medio, presumiblemente a través de la membrana de la ventana redonda y evitar así dañar el oído contralateral. Se emplea la gentamicina por ser menos tóxica para la cóclea que otros aminoglucósidos.

El mayor metanálisis de este tratamiento identificó a 599 pacientes en estudios de alta calidad. Se halló que la hipoacusia había empeorado en el 17% de los pacientes, pero que las crisis de vértigo se habían suprimido por completo en el 71%. El 87% habían mejorado considerable-mente. No se sabe a ciencia cierta el efecto a largo plazo de la ablación sobre el equilibrio.

En general, éste mejoró con la intervención, si bien algunos pacientes pueden sufrir problemas crónicos del equilibrio por falta de compensación debida a la considerable pérdida de la función vestibular unilateral. Esto sucede en el 5-10% de los pacientes con neuritis vestibular o después de la cirugía translaberíntica por schwannomas vestibulares.


Cirugía

La laberintectomía o sección del nervio vestibular extirpa el sistema aferente vestibular, pero puede causar desequilibrio crónico. Este procedimiento produce sordera y para la sección del nervio vestibular es necesaria la cirugía endocraneal. Estas intervenciones sólo se recomiendan si el tratamiento ablativo químico fracasó y no pudo detener las crisis regulares o graves de vértigo persistente.

La descompresión de la bolsa endolinfática o el procedimiento de drenaje para aliviar la presión en el laberinto membranoso se probaron en un estudio aleatorizado controlado en Dinamarca en la década de 1970. Tras el seguimiento prolongado de los pacientes, no se demostró ningún beneficio importante de la cirugía.

La inserción de un tubo de ventilación (diábolo) si bien ha sido un tratamiento popular para la enfermedad de Ménière no tiene evidencia que la avale.


¿Pueden conducir vehículos los pacientes con enfermedad de Ménière?

Los pacientes pueden conducir vehículos si el trastorno no implica crisis de vértigo repentinas e incapacitantes. Si las crisis son incapacitantes se considera que los pacientes no son aptos para conducir hasta que éstas hayan cesado durante un mínimo de tres meses.

Referencias

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Ana Sandoval – Due Centro de Día Idealia

Síndrome de Ménière part. I

Introducción

La enfermedad de Ménière es un trastorno del oído interno, caracterizado por episodios recurrentes de vértigo que remiten espontáneamente. Estos episodios se asocian con hipoacusia neurosensorial unilateral para los tonos de baja frecuencia, sensación de plenitud ótica en el oído afectado y acufenos. Al inicio, el examen físico es normal entre las crisis, pero posteriormente hay hipoacusia unilateral y acufenos.

En este artículo se analiza la patogenia de la enfermedad de Ménière se consideran sus manifestaciones clínicas, su evolución y pronóstico, así como el diagnóstico diferencial. También se analiza la evidencia para el tratamiento.


¿Qué es la enfermedad de Ménière?

Prosper Ménière describió por primera vez la enfermedad que lleva su nombre a principios del siglo XIX.

Desde la primera descripción histológica de la enfermedad en 1938, se supone que este trastorno se debe a edema del laberinto membranoso del oído interno, que se conoce como hidropesía endolinfática. Se cree que ésta se debe a secreción excesiva de endolinfa en el espacio coclear, falla de su reabsorción en el espacio subaracnoideo o ambas.

Debido a que las crisis son de resolución espontánea, se plantea que una pequeña ruptura del laberinto presurizado produce el cese de cada episodio. La teoría del edema del laberinto recientemente recibió cierto apoyo de las imágenes de resonancia magnética de pacientes a quienes se les inyectó gadolinio en la cavidad timpánica; el gadolinio se absorbe lentamente en el compartimiento perilinfático. Estudios posteriores mostraron distensión del laberinto membranoso en estos pacientes.


Frecuencia

Un estudio de 2010 indicó una frecuencia de 190 pacientes con enfermedad de Méniére por 100000 habitantes en los EEUU. En general se diagnostica entre la cuarta y la sexta década de vida. Los médicos generalistas quizás encuentren un nuevo caso muy pocas veces en el curso de su carrera.


Cuadro clínico y evolución

La enfermedad de Ménière se caracteriza por episodios recurrentes de vértigo asociados son síntomas cocleares: hipoacusia, acufenos y sensación de plenitud ótica. La enfermedad suele afectar un solo oído, pero en el 30% de los casos puede a la larga afectar ambos. Un episodio comienza en general con síntomas cocleares seguidos enseguida por vértigo. Éste ultimo llega rápidamente a su máxima intensidad, en que los pacientes pueden tener que permanecer inmóviles y disminuye en 20 minutos a varias horas. Estas crisis en general no duran más de 24 horas.

En las primeras etapas de la enfermedad de Ménière pueden aparecer sólo los síntomas vestibulares o los cocleares. En un estudio de 243 pacientes con la enfermedad, el vértigo fue el único síntoma inicial en el 25% de los casos. La tercera parte consultó por la triada completa de vértigo, acufenos e hipoacusia. No obstante, después de algunos años el paciente sufre todo el conjunto de síntomas. Por lo tanto, es improbable que los pacientes con antecedentes de varios años de vértigo aislado, sin síntomas cocleares, sufran enfermedad de Ménière.

Inicialmente los síntomas y la hipoacusia ceden por completo entre las crisis, pero después hay un deterioro progresivo de la audición en todo el espectro de frecuencia y acufenos persistente. En general, tras 5-15 años los episodios de vértigo cesan, pero persisten un trastorno del equilibrio leve y constante, acufenos e hipoacusia unilateral moderada.

Un estudio controló a un grupo de pacientes con enfermedad de Ménière avanzada, que habían rechazado la cirugía y halló que los síntomas en su mayor parte habían desaparecido en 2 años en el 60% de los pacientes y en ocho años en el 71%. La hipoacusia promedio fue de alrededor de 50 dB en el oído afectado. Sobre esta base, es razonable indicar a los pacientes que el trastorno es prolongado y probablemente lleve a hipoacusia persistente, pero que los ataques de vértigo intenso se resuelven en la mayoría de las personas.

Algunos pacientes (menos del 10%) pueden sufrir caídas repentinas (crisis de Tumarkin). Se caracterizan por episodios súbitos de caídas sin pérdida del conocimiento. Tras una de estas caídas, los pacientes se pueden levantar de inmediato y reanudar sus actividades normales. Típicamente, estos episodios se manifiestan como la sensación de ser empujados desde atrás o de un movimiento brusco en el entorno. Se cree que estas caídas se deben a una deformación mecánica repentina de la membrana otolítica, que produce activación de las neuronas motoras de la vía vestibuloespinal.

Evaluación

Los pacientes con enfermedad de Ménière en general llegan a la consulta con episodios de vértigo. En la década de 1970 se clasificaron, a partir de un estudio, los tipos de mareos: vértigo, presíncope, mareo y falta de equilibrio en los ancianos. Una pregunta validada para distinguir entre vértigo y mareo es “¿Se sintió mareado o sintió que todo daba vueltas como si recién hubiera bajado de una calesita?”

La anamnesis y el examen físico ayudan a diferenciar las causas comunes de vértigo (vértigo posicional benigno, neuritis vestibular aguda y migraña vestibular) de la enfermedad de Ménière. Las pruebas especializadas también pueden ser útiles, como la maniobra de Hallpike para diagnosticar el vértigo posicional benigno.

Típicamente, los pacientes con presunta enfermedad de Ménière han sufrido varios episodios de vértigo con síntomas cocleares que duraron desde 20 minutos a varias horas. Durante estos episodios pueden tener nistagmo horizontal.

Se debe considerar asimismo la posibilidad de otros trastornos más raros que también se pueden manifestar con vértigo y síntomas cocleares, como los accidentes isquémicos transitorios vertebrobasilares (pacientes ancianos con enfermedad arterial), las fístulas perilinfáticas (tras un traumatismo o debidas a un colesteatoma) o los neuromas acústicos (schwannoma vestibular).

Señales de alarma

Las siguientes son señales de alarma que deben motivar la interconsulta urgente en pacientes con vértigo agudo:

  • Síntomas o signos neurológicos centrales (lesión del tronco encefálico).
  • Comienzo súbito de sordera intensa (fístula o isquemia coclear).
  • Aparición de cefalea intensa especialmente occipital (hemorragia subaracnoidea o hipertensión intracraneana).
  • Nistagmo vertical (lesión del tronco encefálico).

Diagnóstico

La enfermedad de Ménière es un diagnóstico clínico, pero la presencia de hipoacusia neurosensorial unilateral transitoria para los tonos de baja frecuencia en la audiometría en pacientes con episodios de vértigo proporciona fuerte evidencia para el diagnóstico. La audiometría es útil para contribuir a confirmar el diagnóstico.

Además, se debe efectuar una resonancia magnética del conducto auditivo interno a todos los pacientes con presunta enfermedad de Ménière para descartar un neuroma acústico (schwannoma vestibular), que se puede manifestar con signosintomatología similar. En la consulta especializada se emplean otras varias pruebas.

Articulación Temporomadibular

Esta articulación, formada por la mandíbula y el hueso temporal, se encuentra en la cabeza y es la que permite la apertura y cierre de la boca. La musculatura que favorece su movilidad, además de las propias estructuras que la forman, son responsables de muchas patologías comunes en el día a día, tales como cefaleas, mareos, vértigos, problemas con la masticación, etc.

En el artículo que proponemos este mes desde el Departamento de Fisioterapia de Idealia, se exponen todas las patologías que pueden ser causa de una disfunción en esta articulación y una serie de ejercicios y recomendaciones que se pueden tener en cuenta para atenuar la sintomatología.

https://www.fisioterapia-online.com/articulos/dolor-de-la-articulacion-temporomandibular-atm-y-como-la-fisioterapia-le-puede-ayudar

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia Centro de Día para Mayores

El manejo de las alteraciones de conducta en el contexto de residencias y centros de día.

Cuando se piensa en la enfermedad de Alzheimer, lo primero en lo que se suele pensar es en los problemas de memoria que la acompañan. Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer y las demencias en general, tienen una serie de problemas a nivel emocional y conductual que son tanto o más estresantes para el enfermo, su familia y los cuidadores profesionales. Estos síntomas suelen conocerse como síntomas neuropsiquiátricos o síntomas psicológicos y conductuales de las demencias.

Los síntomas neuropsiquiátricos de las demencias son los siguientes:

  • Delirios
  • Alucinaciones
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Euforia
  • Apatía/indiferencia
  • Desinhibición
  • Irritabilidad
  • Comportamiento motor alterado
  • Desórdenes del ciclo del sueño
  • Desórdenes del apetito

De todos estos, los más frecuentes suelen ser la depresión, la ansiedad, la apatía y el comportamiento nocturno.

Tradicionalmente, estos síntomas se habían visto como una consecuencia directa e inevitable de la enfermedad y se solían controlar a base de medicación (antidepresivos, ansiolíticos, antipsicóticos, etc.). Sin embargo, estudios más recientes apuntan a que esto no tiene por qué ser así. Alejándose de la visión tradicional, Cohen-Mansfield y su equipo (1995) desarrollaron la teoría de las necesidades no cubiertas, según la cual los síntomas son vistos como una expresión de necesidades de la persona con demencia que no están siendo satisfechas debido a una capacidad deteriorada de la persona para comunicar dichas necesidades o para conseguirlas por sí misma. Los tipos de necesidades más comunes son: de contacto social, aburrimiento, necesidad de actividades con sentido, incomodidad o dolor.

¿Cómo manejamos entonces estos síntomas en el contexto de residencias o centros de día?

Si asumimos esta filosofía y entendemos que los problemas psicológicos y conductuales no son una consecuencia inevitable de la enfermedad, sino que están influidos por factores ambientales, resulta posible introducir cambios en el ambiente que rodea a la persona con el fin de reducirlos. Para conseguir esto, seguimos un procedimiento de evaluación-intervención-evaluación.

El primer paso sería evaluar la frecuencia y duración de los síntomas. Para hacerlo podemos utilizar los informes de cuidadores formales o informales, o podemos observar directamente la conducta de la persona y lo que sucede antes y después de esta conducta. Es importante observar también el ambiente. Factores como la temperatura, la luz o el nivel de ruido pueden estar causando malestar en la persona que se manifiesta a través de estas alteraciones de conducta. Es importante averiguar también si le duele algo, si está incómodo, o en qué momentos del día aparecen estos síntomas.

Una vez tenemos una línea base y una teoría de por qué pueden estarse dando estas alteraciones de conducta, procedemos a intervenir, introduciendo los cambios que consideremos necesarios en el ambiente o en las actividades que la persona realiza en el día a día del centro. Pasado un tiempo, se vuelven a utilizar los mismos instrumentos que en la fase de evaluación previa para valorar si efectivamente nuestra intervención a producido cambios en su comportamiento.

Es importante destacar que este procedimiento es muy dinámico y que es importante prestar atención a todos los cambios que se van produciendo en la persona a lo largo del proceso de la demencia, que como sabemos es degenerativo, con el fin de acompañar las diferentes etapas y ajustarnos a los cambios que vayan surgiendo a lo largo del tiempo con el fin de mantener su calidad de vida durante todo el proceso.

Lucía Jiménez Gonzalo – Psicóloga Idealia Centro de Día para Mayores.

Consejos para evitar el estreñimiento en personas mayores

El estreñimiento se da con frecuencia en personas mayores. Una dieta adecuada ayudará a evitarlo lo máximo posible para mejorar la calidad de vida de los que lo sufren. Las causas son múltiples. Conforme envejecemos, el tránsito intestinal puede hacerse más lento y, además puede verse afectado por la medicación.

Asimismo la movilidad reducida, la demencia, la depresión o la diabetes también son causas frecuentes de estreñimiento en personas mayores.

Aunque no se trata de una enfermedad el estreñimiento conduce a muchas visitas médicas por sus complicaciones y el impacto que tiene en la calidad de vida de las personas que lo padecen.

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A continuación  vemos una serie de consejos que pueden ayudar a mejorar el estreñimiento.

  • Aumentar el consumo de agua o líquidos hasta los 2 litros diarios.
  • Incrementar el consumo de fibra vegetal, tomando más frutas, verduras, legumbres y cereales a la dieta habitual. También cabe recurrir a alimentos integrales ricos en fibra. Es posible que al inicio de este aumento en la ingesta de fibra se produzcan algunas molestias originadas por una distensión abdominal debida a la acumulación de gases.
  • Reducir el consumo de carnes ricas en grasas y huevos ya que las proteínas animales permanecen mucho tiempo en el estómago alterando el estado de la mucosa intestinal. Conviene por ello, reducir su ingesta y aumentar el consumo de pescado azul.
  • Sal: Conviene reducir el consumo ya que puede causar un déficit de magnesio y potasio que favorece el estreñimiento crónico.
  • Reducir el consumo de alimentos sin fibra como el azúcar refinado, quesos curados, pan blanco y arroz.
  • Es recomendable aumentar el consumo de aceite de oliva crudo.
  • Comer despacio, masticando bien los alimentos antes de tragarlos.
  • Hacer ejercicio físico, aunque sólo sea un paseo diario de entre 30 minutos y una hora de duración. En las personas discapacitadas (en cama o inmovilizadas) pueden realizarse masajes abdominales para favorecer la movilidad del tracto intestinal.
  • Otro aspecto importante es tratar de establecer una rutina diaria para ir todos los días al baño a la misma hora. Es un proceso lento que requiere paciencia. Por ejemplo, aunque no tengan ganas de evacuar, se puede ir al baño después del desayuno, buscando la postura más adecuada para poder hacerlo con el mínimo esfuerzo.
  • Si se está tomando algún medicamento que ocasiones estreñimiento, deberá consultarse con el médico para ver si es posible sustituirlo por otro.
  • Suprimir el uso de laxantes, salvo en ocasiones excepcionales. Si se abusa de ellos acaban por no surtir efecto y pueden hacer necesaria la aplicación de un enema de limpieza para eliminar la acumulación de heces que está causando el estreñimiento.

Bibliografía

  • Sanitas.es
  • Mowoot.com

Ana Sandoval – DUE Idealia Centro de Día para Mayores

ACV. Accidentes Cerebrovasculares

Los accidentes cerebrovasculares son una de las más importantes patologías que debe tratar un Fisioterapeuta dentro del campo de la neurología y una de las más importantes causas de mortalidad dentro de las grandes patologías que puede padecer una persona a lo largo de su vida.

En el artículo de este mes del Departamento de Fisioterapia de Idealia, traemos un artículo que nos puede ayudar a actuar en función de la sintomatología o sintomatologías que predominen tras la aparición del mismo. Además, también se incluye un vídeo para ayudar a sospechar de un posible ACV.

Es muy importante que ante cualquier sospecha se actúe con celeridad, ya que una intervención rápida puede ayudar a hacer que las secuelas sean menores.

https://www.fisioterapia-online.com/articulos/consejos-practicos-para-auto-ejercitarse-despues-de-un-accidente-cerebro-vascular-o-acv

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia Centro de Día para Mayores

Lupus

¿Qué es?

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad reumática sistémica y crónica, es decir, puede afectar a muchos órganos y/o sistemas: a las articulaciones, músculos, piel, riñón, pulmón, corazón…, aunque casi la mitad de los pacientes tienen afectación casi exclusiva de la piel y las articulaciones.

Una de las características de esta patología es que es una enfermedad muy heterogénea. Es difícil encontrar dos pacientes con los mismos síntomas y con los mismos patrones de la enfermedad. Eso complica muchas veces el diagnóstico.

La evolución de la enfermedad se desarrolla en fases de brote y otras en los que los efectos remiten. Asimismo, hay lupus muy graves y otros no tan graves, como los que se manifiestan y están limitados a afecciones en la piel.

En líneas generales, cuando una persona está diagnosticada con lupus, las células del sistema inmune agreden a las propias del organismo, provocando inflamación y daños en los tejidos. El lupus actúa produciendo anticuerpos que sobreestimulan los linfocitos B (las células que producen los anticuerpos).

Esta patología afecta principalmente a las mujeres en edad fértil (entre 20 y 40 años). Se han descrito además casos en niños y personas mayores.

El lupus eritematoso sistémico afecta aproximadamente a 75.000 personas en España, según los datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER). En los últimos años se ha detectado un aumento de la frecuencia y los especialistas lo atribuyen a una mayor supervivencia de los pacientes, así como a un mejor conocimiento de la enfermedad y de las técnicas de laboratorio que permiten que se detecten los casos más leves y precoces.

Causas

La causa del lupus eritematoso sigue siendo desconocida. Sin embargo, al tratarse de una enfermedad autoinmune hay distintos factores que sí se conocen, que pueden influir y provocar la patología. Según la Sociedad Española de Reumatología, es probable que el agente que pone en marcha la enfermedad sea un virus, pero se requiere la conjunción de otros factores para que aparezca la patología.

Otras de las causas que se barajan tienen que ver con la genética. Se ha comprobado en gemelos que, si uno ellos tiene la enfermedad, el lupus tiende a aparecen con mayor frecuencia en el otro hermano. Sin embargo, aún se desconoce qué genes concretos son responsables de esta enfermedad.

Los factores ambientales también podrían incidir en esta patología. Se considera que, por ejemplo, la exposición a la luz solar podría ser un factor potenciador de la patología. Muchos individuos con lupus tienen fotosensibilidad a los rayos ultravioleta. Algunos medicamentos también pueden desencadenar un brote de esta patología.

Asimismo, las hormonas, en concreto los estrógenos femeninos, pueden estar implicadas en la enfermedad. De hecho, el lupus es una enfermedad mucho más frecuente en la mujer  que en el hombre: un caso en varones por cada 9 mujeres.

Síntomas

Al tratarse de una enfermedad multisistémica afecta a varios órganos. Por un lado, presenta síntomas generales: cansancio, pérdida de peso inexplicable, fiebre prolongada que no se debe a ningún proceso infeccioso y alteraciones de la temperatura.

La fiebre es un síntoma muy importante porque puede deberse a la propia enfermedad o a una infección que coexiste con el lupus. Es fundamental determinar la fuente para tratarlo de forma adecuada.

Síntomas articulares y musculares

Se encuentran dentro de las manifestaciones clínicas más frecuentes. El 90% de los pacientes con lupus padecen dolor e inflamación en las articulaciones (artritis) en manos, muñecas, codos, rodillas y pies con más frecuencia. También es posible que aparezca rigidez articular por las mañanas. La artritis puede ser migratoria o episódica.

Estos síntomas suelen producirse al principio de la enfermedad y durante su evolución.

Síntomas dermatológicos

La lesión más conocida, aunque no la más frecuente, es la denominada “eritema en alas de mariposa”, que consiste en un enrojecimiento y erupción de la piel de la cara, en las mejillas y la nariz. Estos síntomas aparecen en el 80 por ciento de los pacientes y muchos de ellos empeoran con la exposición al sol.

También es frecuente la caída del cabello cuando la enfermedad está activa. Por otro lado, los enfermos de lupus presentan hipersensibilidad a los rayos ultravioletas. Si se exponen sin protección la enfermedad puede reactivarse.

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Síntomas cardiacos y pulmonares

Aproximadamente un 25 por ciento de los pacientes pueden padecer afecciones relacionadas con el corazón. Esto se debe a que la capa de revestimiento del corazón (pericardio) se inflaman por la enfermedad. Esta inflamación también se produce en las membranas de revestimiento de los pulmones (pleura), aunque aquí la incidencia sube al 50 por ciento de los casos. 

Como consecuencia se origina pericarditis y pleuritis. Ambas tienen síntomas parecidos: dolor torácico y fiebre. En otras ocasiones, el lupus afecta a los pulmones o a las válvulas del corazón ocasionando insuficiencia cardiorrespiratoria.

Síntomas en el riñón

El lupus afecta a los dos riñones a la vez. La lesión más frecuente es la inflamación (nefritis), que a veces impide que el riñón elimine adecuadamente los residuos del organismo y estos se acumulan en la sangre. Debido a esta inflamación, muchas veces el riñón se ve incapaz de asimilar y retener proteínas. Con lo que se eliminan por la orina y se produce una hinchazón de cara y piernas. Estas afecciones pueden producirse hasta en el 45 por ciento de los pacientes.

Síntomas neurológicos

Estos son los más variados y graves. Los pacientes con lupus pueden tener trastornos psiquiátricos, cefaleas, estados confusionales, afectación en los nervios periféricos y convulsiones, entre otros.

Se manifiesta con dolores de cabeza, depresiones o situaciones de hiperactividad. Son manifestaciones muy frecuentes en la población general y puede deberse a una inflamación cerebral por lupus o por otras muchas circunstancias. Asimismo, es posible que la depresión no se desencadene por la enfermedad, sino porque el paciente se deprime al saber que se enfrenta con esta patología, de origen desconocido y que puede afectar a tantos órganos del cuerpo.

Síntomas del aparato digestivo

Son los menos frecuentes pero pueden producirse vómitos, diarrea, pancreatitis, alteraciones hepáticas, peritonitis, etc.

Síntomas hematológicos

En el lupus se puede producir una disminución del número de todos los tipos de células sanguíneas. Así, la leucopenia, descenso de glóbulos blancos, puede ser muy frecuente.

La anemia también aparece con asiduidad en el desarrollo de la enfermedad.

Prevención

El desconocimiento de las causas exactas del lupus impide la adopción de medidas para prevenir la aparición de la enfermedad, pero quienes ya la padecen pueden evitar o, al menos, reducir el desarrollo de brotes con un estilo de vida saludable, que incluya una alimentación equilibrada, una protección alta frente a la radiación solar y no fumar.

Tipos

Existen diversos tipos de lupus: 

  • Lupus eritematoso sistémico: afecta a distintas partes del cuerpo en forma de brotes. 
  • Lupus discoide o cutáneo: causa erupciones o lesiones en la piel, por lo general tras la exposición a la radiación solar. 
  • Lupus inducido por medicamentos: es similar al lupus eritematoso sistémico, pero se desencadena por una reacción a determinados fármacos. 
  • Lupus neonatal: es una enfermedad rara del recién nacido que se produce cuando el lactante adquiere anticuerpos de su madre con lupus eritematoso sistémico. Los síntomas tienden a desaparecer en torno a los seis meses, excepto los cardiacos.

Diagnóstico

Al igual que otras enfermedades reumatológicas, el lupus no tiene ninguna prueba diagnóstica complementaria que sea definitiva y pueda determinar la enfermedad. El diagnóstico, por tanto, se basa principalmente en los síntomas, hallazgos clínicos y pruebas analíticas.

Con el fin de homogeneizar los criterios se estableció por consenso internacional hace años un listado de once manifestaciones clínicas y hallazgos analíticos, denominados criterios diagnósticos. Los pacientes que presentasen al menos cuatro de estos criterios sin ser debidos a otras causas justificadas, podrían diagnosticarse con lupus con seguridad.

Probeta con sangre con la prueba del lupus

Tratamientos

El tratamiento de la enfermedad no está supeditado a una sola terapia. Es muy distinto según el órgano al que afecte. Los corticoides se consideran el tratamiento básico, puesto que todos los afectados en un momento u otro los precisan.

En manifestaciones menores como la artritis, la pleuropericarditis o las manifestaciones cutáneas se suelen utilizar antiinflamatorios no esteroideos (AINE) junto con corticoides.

Si los órganos dañados son el pulmón, el corazón, el sistema nervioso central o el riñón el tratamiento debe de ser mucho más agresivo y se basa en corticoides en dosis muy altas y complementos con tratamientos inmunosupresores.

Si la enfermedad presenta síntomas como fiebre, cansancio o afecciones cutáneas, el tratamiento será menos agresivo y con corticoides tópicos y/o antipalúdicos. Además de para la malaria, los antipalúdicos se emplean en el lupus para el tratamiento de la artritis, de algunas lesiones de la piel y para cuando existen síntomas pleurales y pericárdicos.

En los últimos años se ha incorporado un nuevo fármaco biológico, el belimumab, para controlar algunas de las manifestaciones de esta enfermedad.

La alimentación debe de ser completa, sana y equilibrada. No hay ningún alimento perjudicial para el paciente.

Por otro lado, cuando la enfermedad afecta al riñón y sobre todo, cuando hay hipertensión arterial los pacientes tienen que saber que no es recomendable que consuman alimentos salados o condimentados.

Dependiendo de las características individuales, a los pacientes lúpicos se les suelen recomendar extremar la protección frente a la exposición solar, especialmente en aquellos que tienen problemas cutáneos, tomar precauciones frente a infecciones, estar al día de vacunaciones específicas, así como unos cuidados especiales durante el embarazo.

Otros datos

  • Lupus y embarazo

Hace unos años se contraindicaba el embarazo en las mujeres que padecían la enfermedad. Sin embargo, en los últimos años el tratamiento ha mejorado y los riesgos son menores. Las únicas contraindicaciones formales de embarazo son cuando el lupus está activo, si existen complicaciones de la enfermedad (nefritis) o si están tomando medicamentos potencialmente dañinos para el feto.

Asimismo, la mujer embarazada con lupus tiene un riesgo mayor de sufrir un aborto o parto prematuro. Los hijos suelen nacer sanos. Sin embargo, en los primeros meses de vida pueden padecer lesiones en la piel, pero estas remiten con el tiempo.

  • Pronóstico

El lupus tiene una variabilidad clínica muy importante y el pronóstico variará según la gravedad de la misma.

De forma genérica, en las últimas décadas el pronóstico ha mejorado mucho ya que hace 40 o 50 años la supervivencia se estimaba en torno al 50 por ciento y hoy se puede equiparar a la de la población general.

Sin embargo, los estudios demuestran que la calidad de vida de estos pacientes es mucho peor por la cronicidad de la patología, la persistencia de las manifestaciones o la necesidad de tener un tratamiento de forma mantenida en el tiempo.

  • Calidad de vida del paciente

Al tratarse de una enfermedad crónica, los pacientes tendrán que mantener una disciplina respecto a los controles médicos, las visitas al reumatólogo y las recomendaciones que éstos les hagan.

Además, los tratamientos serán de larga duración por lo que también afectará a sus vidas y deberán ser constantes. Esto es muy importante, sobre todo porque la enfermedad afecta principalmente a mujeres jóvenes.

Por otro lado, los tratamientos pueden afectar a la imagen corporal y esto puede causar un gran impacto en ellos y aumentar el de la enfermedad.

A pesar de todo lo anterior, en la actualidad, la mayoría de los enfermos son capaces de llevar una vida normal.

Bibliografía

  • Cuidateplusmarca.com
  • elsevier.es
  • amsis.mx
  • infobae.com

Ana Sandoval Herrera

DUE Idealia

La Musicoterapia en Enfermos de Alzheimer

En los últimos años, se está apostando cada vez más por las terapias no farmacológicas en el tratamiento de la sintomatología propia de la Enfermedad de Alzheimer. Durante todo el desarrollo de la enfermedad, además de una pérdida en las capacidades cognitivas, pueden aparecer lo que se conoce como síntomas neuropsiquiátricos, tales como depresión, ansiedad, apatía, agitación, delirios y alucinaciones. La forma clásica de tratarlos ha sido a través de medicamentos, pero cada vez más se están sustituyendo o complementando estos tratamientos con terapias que no implican la administración de sustancias farmacológicas.

En un esfuerzo por buscar tratamientos no farmacológicos que ayuden al bienestar de las personas afectadas por demencias, surge la musicoterapia, que es definida por la Federación Mundial de Musicoterapia como “el uso de la música y/o sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) con un paciente o grupo, en un proceso diseñado para facilitar y promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, la movilización, expresión y organización”. Puede considerarse un tipo de terapia emocional, ya que su uso favorece la expresión y estimulación de las emociones y la interacción con el medio físico y social.

¿Qué beneficios ha mostrado la musicoterapia?

  • A nivel cognitivo: estimula capacidades tales como la atención, orientación, lenguaje o memoria.
  • A nivel social: promueve la socialización, integración en un grupo, comunicación, etc.
  • A nivel conductual: reduce los síntomas psicológicos y conductuales en personas con demencia como puede ser la agitación, depresión, ansiedad, etc.
  • A nivel físico y motriz: estimula la coordinación, el tono, el equilibrio y la integración del esquema corporal.

Como podemos comprobar, los beneficios son múltiples, pero para realizar una sesión de musicoterapia en cualquier centro, o incluso en nuestro domicilio, es necesario tener en cuenta ciertos factores:

  • Los gustos e intereses de nuestros participantes: No a todas las personas nos gustan las mismas cosas, y esto es igualmente aplicable a los usuarios de un centro asistencial, sufran o no de demencia. No es válido considerar que “cualquier tipo de música vale”. ¿Cómo podemos solucionar esta dificultad? Simplemente preguntando, o bien a la propia persona o, si ella ya no es capaz de contárnoslo, preguntando a sus familiares.
  • El estado físico y de salud: en ocasiones, si la persona con la que estamos trabajando sufre de algún dolor o malestar, o simplemente está enferma, puede no beneficiarse de la misma forma de la sesión. Cuando la persona ya no es capaz de comunicárnoslo debemos estar atentos a posibles muestras de malestar o incomodidad con el fin de que no se nos pasen por alto.
  • Acompañamiento visual: la musicoterapia puede acompañarse de imágenes, vídeos o escenas con el fin de estimular tanto a través de la audición como de la vista.
  • El ambiente que nos rodea: llevar a cabo una sesión de musicoterapia en un ambiente en el que hace demasiado frío, demasiado calor, o con demasiado ruido de fondo, puede ser extremadamente difícil. Es importante cuidar el ambiente con el fin de maximizar el efecto terapéutico de nuestras sesiones.

¿Cómo aplicamos la musicoterapia en nuestro centro?

En Idealia aplicamos la musicoterapia de diferentes maneras. En primer lugar, realizamos de forma semanal una serie de sesiones en las que nuestros mayores escogenel repertorio musical o el artista sobre el que quieren trabajar y, a través de diferentes dinámicas y siempre acompañados por la música escogida, se trabaja la memoria remota, el lenguaje y, especialmente, la comunicación y expresión de emociones y sentimientos.

En otro tipo de sesiones, trabajamos la expresión corporal y la coordinación muscular y motriz, bien mediante el baile, bien mediante el manejo de instrumentos para realizar percusión y realizar ritmos diferentes.

Por último, en los últimos meses se ha comenzado a realizar, de forma semanal, un taller de canto dirigido por un profesional y que ha tenido una gran acogida por parte de nuestros usuarios.

Con la música trabajamos el aspecto afectivo y emocional, que es la capacidad que primero se desarrolla con el nacimiento, y la última que se pierde.

<<La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio>> (Víctor Hugo)

Lucía Jiménez Gonzalo – Psicóloga de Idealia Centro de Día para Mayores

Referencias:

Día Mundial de la Fisioterapia. Dolor Crónico.

Este año, como cada 8 de septiembre, se ha celebrado el Día Mundial de la Fisioterapia, centrado en esta ocasión en el dolor crónico. Para entender mejor lo que es y por qué se produce, desde el Departamento de Fisioterapia de Idealia traemos un artículo que lo explica.

https://www.efisioterapia.net/articulos/que-dolor-cronico-y-cual-es-importancia-fisioterapeuta

Fernando Molins Sánchez – Fisioterapeuta Idealia Centro de Día para Mayores

Accidentes en el hogar

Hoy conoceremos las situaciones más frecuentes de riesgo de accidente en el hogar y fuera de él, y presentaremos una serie de recomendaciones para prevenirlos.

Además señalar la importancia de mantener una buena forma física con actividad y ejercicio físico para prevenir la lentitud de reflejos y la menor movilidad.

LESIONES PRODUCIDAS POR CAÍDAS, GOLPES Y CORTES

  • Son los más frecuentes.
  • En las escaleras debemos usar la barandilla siempre.
  • Encender siempre la luz.
  • Dejar los espacios libres de objetos con los que pueda tropezar.
  • Usar zapatos cómodos y ajustados, y con suela de goma. No caminar con calcetines o medias.
  • Instalar, si es posible, suelos antideslizantes.
  • Cuidado con las alfombras, deben estar fijadas al suelo o ser antideslizantes.
  • Cuidado con vertido de líquidos y suelos mojados, así como con suelos pulidos o encerados.
  • EN EL BAÑO:
  • Mejor tener plato de ducha, y agarraderas para entrar y salir de la ducha y ayudar a levantarse del inodoro, así como alfombrillas antideslizantes dentro de la ducha, y fuera de ella.
  • Evitar la formación excesiva de vapor y calor en el baño, para evitar mareos.
  • Ojo con los aparatos eléctricos dentro del baño, no usarlos en ambiente muy húmedo y siempre con calzado de goma. Apague la estufa mientras se ducha, caliente previamente la estancia.
  • EN EL DORMITORIO:
  • Al levantarnos, esperar unos momentos sentado en la cama antes de ponernos de pie.
  • Espacios amplios para entrar y salir de la cama.
  • Resulta útil una luz tenue durante la noche.
  • EN LA COCINA:
  • No usar cuchillos demasiado afilados, y cortar siempre encima de una tabla.
  • Abrir las latas en dirección contraria a las manos.

QUEMADURAS

  • En los fogones, coloque los mangos de ollas y sartenes de modo que no sobresalgan del borde de la cocina. Utilizar siempre los más alejados del borde.
  • Especial cuidado con aceite o agua hirviendo, y al trasvasar líquidos de un recipiente a otro.
  • No usar delantales o paños de cocina de material acrílico, ni cocinar con mangas anchas.
  • No use disolventes como alcohol para limpiar la cocina.
  • Dejar llaves de paso del gas cerradas cuando no las esté usando.
  • Mantener el extractor de humos siempre limpio.
  • En hornos de gas, siempre abrir primero la puerta y luego la llave del gas, y usar manoplas para abrir el horno cuando esté caliente.
  • Cuidado con los líquidos calentados en el microondas, ya que pueden estar más calientes que el recipiente que los contiene.
  • Los braseros de carbón son muy peligrosos, tanto por su alto riesgo de incendio como por el material tóxico que generan. No usarlos. Las estufas de llama viva también pueden generar incendios y materiales tóxicos.
  • En las bolsas de agua caliente hay que comprobar que no esté rota y que tienen una temperatura adecuada, así como cubrirlas con una toalla o tela para que no toque la piel directamente.
  • No es recomendable dormir con manta eléctrica, sobretodo en problemas de escapes de orina.
  • Regule y compruebe la temperatura del agua antes de ducharse.

APARATOS ELÉCTRICOS E INSTALACIONES ELÉCTRICAS

  • No sobrecargar la electricidad usando a la vez aparatos que consuma mucha energía.
  • No conectar varios aparatos en el mismo enchufe.
  • No desenchufar nunca tirando del cable.
  • No manipular aparatos ni enchufes con las manos mojadas.
  • Desconectar aparatos eléctricos tras haberlos usado.
  • No tapar la luz de lámparas con papeles u otro material.

PARA LOS FUMADORES

  • No fumar nunca en la cama, ni en el sofá si se encuentra somnoliento.
  • Usar ceniceros hondos y con agua, y no dejar olvidado un cigarro encendido.

INTOXICACIONES

  • En el hogar almacenamos productos que pueden causar intoxicaciones, como medicamentos o productos de limpieza.
  • Hay que conservar medicamentos en su caja o envase original y con su prospecto, y en un lugar adecuado (temperatura, humedad).
  • Mirar siempre fecha de caducidad.
  • Conservar la pauta de administración prescrita por su médico, y si es necesario anotar en el envase la dosis.
  • Recomendable uso de pastilleros si se toman varios medicamentos.
  • Nunca se automedique, y consulte con su médico las dudas que le surjan sobre su tratamiento.
  • En cuanto a los productos de limpieza, hay que almacenarlos en un lugar apropiado, separado siempre de los alimentos.
  • Hay que conservar la etiqueta del producto, y no cambiarlos a otros envases.
  • Respetar siempre sus normas de uso.
  • En cuanto a alimentos en mal estado que nos pueden ocasionar una intoxicación alimentaria, hay que revisar que la nevera funcione correctamente y retirar los alimentos caducados.
  • No dejar ningún alimento donde haga calor.
  • Si se produce un corte de luz durante algunas horas, hay que tirar productos descongelados que no se vayan a consumir inmediatamente.
  • No consuma un alimento si la lata que lo contiene presenta abolladuras y al abrirla sale gas o huele mal.

CONDICIONES DE LA VIVIENDA

  • Adapte su vivienda a sus necesidades.
  • Repare los suelos en mal estado.
  • Evite almacenar objetos, por higiene y seguridad.
  • Revise la instalación eléctrica.
  • No se suba a sillas o taburetes para acceder a lugares altos.
http://www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/sanidad/prev/guia_accedentes_personas_mayores.pdf

Paula Piqueras García – Terapeuta Ocupacional Idealia Centro de Día para Mayores